Piden que se les den apoyos como a los pescadores
TIZIMÍN.— Operadores del transporte público, al igual que otros comercios y prestadores de servicios están atravesando por una difícil situación económica con las medidas preventivas que obligan a la ciudadanía a permanecer en casa.
Los trabajadores del volante señalan que desde hace más de una semana comenzaron a resentir la crisis y fue a partir de este lunes que la situación se empeoró al grado que algunos “martillos” han tenido que devolver las unidades a los dueños de los taxis.
La mayoría de los taxistas coinciden en que lo obtenido en el día no les alcanza para cubrir las cuotas establecidas por sus patrones e incluso tienen que poner de su bolsa al grado que se quedan con 100 pesos o en el peor de los casos con 30 pesos para el sustento de sus familias.
Enrique Kuyoc Medina indica que desde que se anunció el inicio de la fase dos de la pandemia por el coronavirus, la economía se terminó de paralizar en el municipio y se empeoró luego de cerrar las fronteras.
Según explica, a los dueños de las unidades no solo hay que pagarles el porcentaje que solicitan por la renta del taxi, sino que además tienen que ponerle combustible a la unidad antes de entregar.
“Hay quienes les queda 50, o, si les fue bien, 100 pesos por turno, pero otros como en mi caso terminamos perdiendo porque estamos ruleteando gastando el combustible y no hay pasaje”.
“Así como van ayudar a los pescadores, ojalá las autoridades gubernamentales también volteen a ver a los taxistas, estamos pasando una verdadera crisis, nos estamos gastando el ahorro para sostener a nuestras familias y hay quienes viven al día”.
Devuelven unidades
Por su parte Alonso Muñoz Och dice que la situación los está obligando a entregar las llaves de los taxis y esperar que pase la contingencia, pues en lugar de ganar están perdiendo ya que solo sale para cubrir el combustible que gastan “girando”.
Según dice, lo peor del caso es que se están exponiendo al subir a sus unidades a personas que no saben si tienen o no coronavirus.
Añadió que “esto puede empeorar” pues hay varios de sus compañeros que tienen padecimientos como diabetes o hipertensión y si no se mueren por coronavirus será por depresión al no poder conseguir el dinero para darle de comer a sus familias.
En Tizimín hay más de 300 unidades de transporte público entre sindicalizados y cooperativistas.— WENDY UCÁN CHAN
