Sobreviven con la ayuda de fieles de Progreso atentos
PROGRESO.— Las dos parroquias y la cuasiparroquia pasan serios apuros por la pandemia de Covid-19.
El padre Alejandro Rubio Romero, párroco de San Telmo, señala que viven de la caridad y bondad de los feligreses que están atentos de las necesidades de las parroquias, pero también hay carencias en las familias de los puertos por el Covid-19.
Dice que los ahorros de las iglesias se gastan para pagar la luz, agua, telefonía y empleados, a quienes en marzo y abril se les mantuvo su sueldo, pero este mayo les pagarán solo el 60%.
“Esperamos que, primeramente Dios, la pandemia del coronavirus acabe pronto y se inicie la recuperación de la salud y economía de los habitantes”, agregó.
“En las misas que celebro en la capilla del Santísimo en Chelem, oramos por la salud de todos”, apuntó.
Los comedores parroquiales de Progreso y Chicxulub cerraron desde el viernes 20 de marzo, igual que las iglesias, para prevenir contagios de Covid-19, pero las parroquias siguen repartiendo despensas, donadas por fieles, a las familias que acudían a los comedores.
La céntrica parroquia La Purísima Concepción y San José atiende un comedor, un albergue de adultos mayores y las capillas de Guadalupe, de San José y de las comisarías de Tamanché y Paraíso. Cuenta con empleados que atienden las oficinas parroquiales, el templo parroquial y la casa cural.
La parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo tiene a su cargo las capillas del Divino y San Telmo en esta ciudad y las iglesias de Chelem, Chuburná y Flamboyanes. Tiene empleados y da despensas a necesitados.
La cuasiparroquia Nuestra Señora de la Asunción en Chicxulub Puerto atiende también las iglesias de Chicxulub Pueblo e Ixil. En vacaciones da servicio en la capilla Stella Maris, ubicada por el rumbo de Uaymitún. Tiene unos 10 empleados y un comedor y cada mes reparte unas 120 despensas.— G.T.V.
