Niña de Tilohop tiene su hetzmek, herencia ancestral
TIHOLOP, Yaxcabá.— La milenaria herencia maya del jéets méek o hetzmek, sigue vigente en las nuevas generaciones de esta comunidad de unos 1,463 habitantes mayahablantes.
Recientemente se celebró el hetzmek de la niña Xereny Un Echeverría.
Sus padres, Rafael Un Ek y Damaris Echeverría Poot, invitaron a José Alberto Tamayo Gamboa y Karmi Echeverría Poot para ser los padrinos de hetzmek de la pequeña Xereny.
En la ceremonia se dijo que el hetzmek es uno de los rituales importantes para las familias y representa los conocimientos que todo hijo o hija debe emprender.
“Es un ritual que heredamos de nuestros abuelos; en él se le encomienda a los padrinos la ayuda para que en tiempos difíciles ellos puedan ayudar en el cuidado o estar pendiente de la ahijada”, dijo Un Ek.
“Preservamos nuestras tradiciones, como es el jéets méek, ceremonia que define el nuevo rol y la personalidad de nuevo individuo en la sociedad maya”, destacó.
“En la vida uno tiene que trasmitir espíritu para ofrecer amor. Ahora realizamos una ceremonia simbólica del hetzmek, en donde se ofrece conocimiento y amor por nuestro pueblo, plegaria por nuestras raíces y por nuestros ancestros.
“Se dan 13 vueltas alrededor de la mesa, en donde le dan a probar al niño o niña pequeñas porciones de k’aha’ (pinole), xtop (pepita), je’ (huevo) que juntos representan en equilibrio o el ciclo de la vida.
“Si bien es cierto que falta mucho por aprender, esta ceremonia es un gesto que no debemos de perder para guiar a nuestras nuevas generaciones a reencontrarse con nuestras raíces”, dijo.— José Candelario Pech Ku
La edad recomendada
En “Rituales de hetzmek en Yucatán”, Nacy Villanueva y Virginia Prieto dicen que esta ceremonia doméstica, según manifiestan los padres, debe realizarse cuando las niñas cumplen tres meses de edad y los niños, cuatro, pero abundan los casos en los que se celebra cuando los bebés ya tienen cinco meses de edad.
