Ribereños ya no se alejan de la costa de Progreso
PROGRESO.— Precavidos porque en cualquier momento puede azotar “el cordonazo de la Santa Cruz”, los pescadores no se alejan mucho de la costa y están en alerta por cualquier repentino cambio del clima desde ayer martes y hasta el lunes 10 de mayo próximo, cuando ya haya pasado el riesgo de una fuerte turbonada.
Los veteranos pescadores saben que de fines de abril al 10 mayo azota “el cordonazo de la Santa Cruz” y que en los primeros días de octubre azota (el cordonazo) de San Francisco (de Asís)”.
Así que en ambas fechas siempre se mantienen en alerta por el miniciclón, como también lo definen los hombres de mar.
La Santa Cruz se celebra el 3 de mayo y, de acuerdo con los pescadores como José Acosta Azueta, el cordonazo puede azotar en los días que restan de este abril o en los primeros 10 días de mayo.
Por eso cuando salen a pescar no se alejan de la costa, tienen precaución por los antecedentes de que azotan con fuerza, puede ocurrir en mar o en tierra.
El ribereño Jorge Méndez y tres pescadores más salieron ayer a pescar por medio de buceo frente a la costa de este puerto y obtuvieron buena pesca, entre picudas de dos hasta de 12 kilos, así como negrillos, pargos, rubias y meros.
A la 1 de la tarde retornaron a tierra y prepararon el producto para su venta.
Al hablar del “cordonazo de la Santa Cruz”, Jorge Méndez comentó que en cualquier momento puede azotar, eso lo saben los pescadores y por eso no se alejan mucho de la costa.
Teniendo en cuenta que el cordonazo se puede adelantar, los ribereños que salieron a pescar ayer no se alejaron mucho del litoral.
Los pescadores indicaron que apenas vean nubarrones emprenderán el retorno a puerto porque podrían quedar atrapados en medio del miniciclón.
El permisionario José Betancourt Ávila, a su vez, dijo que hay pescadores que no salen a pescar para estas fechas, prefieren esperar hasta después del 10 de mayo cuando haya pasado el riesgo del “cordonazo de la Santa Cruz” para salir a trabajar con mayor seguridad.
En estos días hay calor, vientos del Sur y fuertes marejadas, las cuales son también un riesgo para pescar.
Los ribereños que salen de distintos puntos del puerto se alejan de 500 a 1,000 metros de la costa. Otros laboran a unas dos millas del litoral, pero siempre al pendiente del cambio brusco del clima.— Gabino Tzec Valle
