Hace 2 años dejó de atender a gente de Las Coloradas
TIZIMÍN.— El módulo de salud del IMSS que atendía a derechohabientes del puerto de Las Coloradas está convertido en un elefante blanco desde hace dos años.
La Unidad Médica Número 6 ubicada en el fraccionamiento Vivah, en el norte de la ciudad, dejó de operar ante la falta de médicos fijos.
Con una enfermera a cargo y un recepcionista, el sitio estuvo laborando los últimos meses hasta que dejaron de surtir material médico y medicamentos.
Además de dar consultas, al sitio acudían las beneficiarias del programa federal Prospera que también desapareció por lo que poco a poco se quedó sin uso.
Sandra Moguel Hoil quien es vecina del fraccionamiento dijo que de repente dejó de llegar la gente del puerto y ya solo un vigilante estaba a cargo del lugar hasta que se enteraron que ya habían avisado que se cerraría y que los servicios se seguirían dando en el IMSS.
Añade que varias semanas estuvo bajo resguardo el escaso mobiliario y de repente se lo llevaron todo y no volvieron abrir el lugar.
Dice que lo último que les informó el guardia era que el IMSS ya no podía costear el doctor a cargo y que incluso se le debía sueldo a los empleados por eso dejaron de asistir.
Actualmente la maleza invade el sitio y con las tormentas que azotaron a finales del 2020 se levantaron las láminas, pero nadie acudió a ver las condiciones del inmueble.
Según los vecinos ya son más de dos años que quedó inoperable y fue poco después que asumió la presidencia Andrés Manuel López Obrador.
A un costado de esa unidad médica también hay un terreno que le pertenece al IMSS donde los vecinos han optado por meter a sus chivos para que “limpien” el terreno pues de lo contrario estaría como lote baldío.
Así como esa unidad también hay otros cinco módulos en Tizimín que le pertenecen al Centro de Salud Urbano de esta localidad que quedaron en abandono desde que inició la pandemia por el Covid.
Los médicos y enfermeras que atendían esos módulos se trasladaron al centro de salud y hoy los sitios están cerrados.— WENDY UCÁN CHAN
