Policía en apuros para desalojar la costa del malecón
PROGRESO.— Ayer, segundo domingo de agosto, los puertos del municipio estuvieron concurridos y algunos visitantes desoyeron las indicaciones de no meterse a la playa del malecón tradicional, que por orden de la Secretaría de Salud de Yucatán desde el 1 de julio se cierra al público debido a la pandemia de Covid-19.
Grupos de paseantes invadieron esa playa y pusieron en aprietos a un solitaria mujer policía, quien los exhortó a retirarse, pero pocos le hicieron caso.
Los paseantes invadieron ayer la zona peatonal del malecón y las playas no cerradas del municipio, como las de Chicxulub, Chelem y Chuburná.
Llegaron decenas de vehículos por las carreteras Mérida-Progreso, la costera a Uaymitún y Telchac, y la antigua vía a Chelem.
En esta ciudad, numerosos paseantes estacionaron sus vehículos y se instalaron al oriente del cerrado malecón tradicional.
Pero muchos se metieron al malecón (calle 19), desde donde están las letras de Progreso (calle 60). Varios grupos aprovecharon las palmeras para protegerse del sol.
Desde la calle 19 con 60, donde termina el malecón tradicional, al Oriente comenzó la invasión playera, llegó al rumbo de “Pluma y Lápiz” (21 con 50) y se extendió hasta el antiguo balneario ejidal “Jacalón”, ubicado cerca del exclub Cocoteros, en la calle 27 que conduce a Chicxulub.
Sombrillas, sillas e inflables, así como neveras con refrescos, cervezas y botanas trajeron los paseantes para pasar el día en la playa, pues en esa franja de playa abierta al público no hay restaurantes ni tiendas ni pescaderías, que sí había hasta el verano de 2019.
Los visitantes se las ingeniaron para estar a gusto. El único problema, comentaron algunos de los paseantes, es que no hay baños.
Ante ello, unos se metieron al mar y otros buscaron baldíos para realizar sus necesidades fisiológicas. Otros más caminaron hasta el malecón (calle 19) con 78, donde se rentan sanitarios.
A partir de la 1 de la tarde, arribaron muchos bañistas.
Muchos se metieron a la playa del malecón entre 62 y 64 y la policía asignada a vigilar ese tramo cerrado se acercó a los grupos y pasó serios apuros.
Mientras exhortaba a unos visitantes a trasladarse a la playa abierta, otros llegaban a la orilla del mar del malecón, así que reportó el caso a sus superiores y pidió refuerzos para desalojar la zona invadida.
La avenida peatonal
Aunque la playa del malecón estuvo cerrada, la zona peatonal se vio concurrida, desde la calle 60, donde está el asta monumental, hasta la 80, donde se encuentra la estatua de Juan Miguel Castro, fundador del puerto.
Los restaurantes y pescaderías ubicadas en la zona turística tuvieron clientela t buenas ventas, comentaron meseros y encargados de los negocios.— Gabino Tzec Valle
