Venancio Canché Tec (de gorra)

Un adulto mayor fallece luego de saldar una deuda

VALLADOLID.— Antes de morir hace unos días, Venancio Canché Tec, de 80 años de edad, recuperó los documentos de su casa, ubicada en la colonia Oaxaqueña, donde vivieron sus cuatro sobrinas menores de edad, luego que fueron abandonadas por su madre y que desde hace tres años se encuentran en una casa hogar en la ciudad de Mérida.

Hace tres años dimos seguimiento al caso de cuatro niñas que fueron abandonadas en casa de su tío, quien vivía en condiciones precarias en la colonia Oaxaqueña, incluso en un mismo cuarto dormían unas 10 personas, unas sobre otras.

El caso tuvo respuesta ciudadana, ya que la familia recibió ropa, despensas y diferentes productos para que las pequeñas se alimenten, incluso personal de la ex maquiladora Hong Ho les colocó un toldo en una pieza hecha de palos y guanos.

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Un empresario local, quien no quiso ser identificado, se encargó de la perforación de una fosa séptica y la instalación de accesorios para construir un baño.

Los apoyos siguieron llegando hasta que la hoy exProcuraduría de la Defensa del Menor y la Familia intervino en el caso y se llevó a las cuatro pequeñas a una casa hogar en Mérida, donde ellas siguen viviendo.

Para ese entonces, Canché Tec, quien además de tener en su resguardo a sus sobrinas, tenía una hija de nombre María Luisa, de ahora tiene 16 años, comenzó a prestar dinero a un vecino, que a cambio le pidió los documentos de su casa.

Seguimiento al caso de octogenario

Debido a las deudas, prácticamente Canché Tec perdió su vivienda, pero la enfermera Silvia Dzib Tun y Nelly Escalante Alcocer, exempleada de la maquiladora, le dieron seguimiento al caso.

El adulto mayor tramitó su credencial de elector y comenzó a recibir sus pagos de la pensión federal para adultos mayores.

Luego, empezó a reunir el dinero que le debía a su vecino para convencerlo de que le devuelva los documentos de su vivienda.

El octogenario debía poco más de 11,000 pesos; él reunió una parte del dinero, y dos empresarios, quienes no se identificaron, aportaron el resto y se lo entregaron al vecino, quien devolvió los papeles de la casa.

A los pocos días de haber cumplido con su objetivo, Canché Tec falleció, pero dejó a su hija amparada con la propiedad del inmueble.

De acuerdo con los datos que aportó Silvia Dzib Tun, “todo el trabajo que se hizo valió la pena”.

“Ahora don Venancio se fue en paz y tranquilo luego de cumplir con su objetivo, cosas de la vida”, concluyó la mujer.— J.A.O.O.

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