PROGRESO.— Sobre la detención de un joven vecino de la comisaría de Chicxulub Puerto el martes pasado en el malecón tradicional, es la segunda vez que la Policía Municipal hace esto con lujo de violencia, abuso de poder, superioridad numérica y como venganza, denuncia María Guadalupe Flores Paredes, madre de Mario Alexander Valdez Flores.

La primera detención, explica la profesora, fue el 12 de marzo por la noche y por poco lo matan a golpes, acusa. La docente también fue detenida violentamente por reclamar la golpiza que le daban a su hijo cuando lo bajaban de una patrulla en los separos de la Policía Municipal.

Justo al mes de la primera detención, el martes 12 pasado en el malecón tradicional (calle 19 con 76) de nuevo detuvieron a Mario Valdez y recibió otra golpiza, señala María Flores.

El martes se cumplió la amenaza de un policía municipal que el 12 de marzo, cuando lo detuvieron por vez primera en calles de Chicxulub, les gritó “que no descansará hasta que lo vea refundido en la grande”, dice.

En esta ocasión Mario Alexander, de 30 años de edad, fue liberado ayer a las 00:30 horas luego de cumplir su arresto de 36 horas a pesar que no cometió algún delito. Luego de descansar en su casa en Chicxulub, al amanecer acudió a consultar con un médico, pues tiene dolores en varias zonas.

Presentarán cargos contra policías en Chicxulub

La profesora Flores Paredes asegura que interpondrán una denuncia penal ante la Fiscalía General del Estado contra los policías municipales que detuvieron con violencia su hijo.

También denunciarán ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Codhey) para que se investigue y castigue a los agentes, pero en la Policía Municipal no les proporcionaron los nombres de los uniformados e incluso ella duda que les dieran de baja.

La señora explica que el martes pasado su hijo Mario Alexander quien trabaja en plomería, acudió al malecón a hacer reparaciones en un restaurante, pero como no estaba la encargada se sentó junto con su ayudante a esperar que llegara la persona que lo contrató.

Dos policías llegaron en cuatrimotos y uno de ellos habló por celular, al poco rato arribaron varios agentes y sin decir nada lo comenzaron a agredir y revisar.

“Mi hijo sacó los bolsillos de su pantalón, los agentes vieron que no tenía nada, pero lo detuvieron violentamente sin que haya cometido delito alguno”.

La primera detención

Entrevistada en su casa de Chicxulub Puerto, la profesora Flores Paredes recuerda que el 12 de marzo su hijo salió a las nueve de la noche a bordo de una moto propiedad de su hermana, fue a llevar el dinero de una mutualista.

Patrullas municipales, cuyos agentes desde hace tiempo lo acosan y vigilan la casa, lo siguieron y fue por la calle cerca del campo de béisbol, una patrulla chocó la moto y Mario cayó al suelo.

Los policías argumentaron que la detención fue porque estaban revisando motos ante las muchas denuncias de robo de esos vehículos, pero aunque les dijeron que la moto era de la hermana de Mario Valdez, los policías lo golpearon y subieron a la patrulla.

“Los vecinos que vieron la detención aseguraron que fueron como 15 policías y lo golpearon, acudí a la comandancia, vi que llegaron cuatro patrullas y desde la entrada vi que lo arrojen al suelo, mi hijo cayó de rodillas, les grité ‘malditos, van a matar a mi hijo’, pero siguieron dándole una golpiza”, recuerda.

Luego vimos que tres mujeres policías, agrega, se dirigieron donde estaba parada con mi hija, las agentes estaban viendo su celular, pensé que se retiraban, pero una de ellas me agarró el cuello por detrás y me comenzó a ahorcar, mi hija reclamó y también se fueron contra ella.

María Flores indica que la detuvieron, la acusaron de ofender e insultar a los policías, pero ella dice que lo que hizo fue reclamar porque estaban matando a su hijo. Estuvo recluida toda la noche del 12 de marzo, la liberaron al día siguiente, a su hijo lo consignaron a la Fiscalía, donde dice, recibieron un trato más humano; “un agente al ver a mi hijo dijo: ‘esto te hicieron en la Policía’”.

“Los policías municipales nos trataron como animales, peor que a los perros, ahora a los perros los protegen, pero los agentes locales dan miedo”, dijo la profesora Flores Paredes.