VALLADOLID.— A una semana de ser bloqueado los accesos a los cenotes Xkekén y Samulha, en la comisaría de Dzitnup, derivado de un conflicto entre dos grupos de artesanas, el problema persiste: al menos hasta ayer miércoles aún permanecían las artesanas en sus propias trincheras sin que Cultur haya dado muestras de interés por solucionar el asunto.
El miércoles de la semana pasada, enojadas porque no las dejan rentar chalecos salvavidas en los pasillos que conducen a los cenotes, un grupo de artesanas decidieron bloquear con piedras y sogas el acceso a los dos cuerpos de agua y desde entonces han permanecido en las afueras del lugar.
Mientras que el otro grupo en pugna permanece en el interior, justo donde se encuentra la taquilla de venta de boletos y ambos se lanzan acusaciones mutuas, pero hasta el momento, debido a la presencia de la Policía estatal la situación no se ha complicado y están en espera que Cultur resuelva el conflicto.
De acuerdo con información proporcionada por los grupos de artesanas, las mujeres y hombres que mantienen bloqueados los accesos, insisten en que solo piden que los dejen trabajar en la renta de chalecos salvavidas, pero el otro grupo mantiene presionado a los encargados de los paradores, que son empleados de Cultur.
Mientras, el grupo que está en el interior del parador señaló a Carlos Pech Pool, quien es secretario del comisario municipal, a Elizabeth Poot Puc y a Jacinto Moo Pat como los tres cabecillas que se están involucrando sin necesidad de hacerlo, porque todos ellos cuentan con locales comerciales en los paradores.
Comentaron que lo que han detectado es que esas tres personas, a la fuerza quieren que se les permita a externos que renten chalecos sin contar con espacios comerciales en el lugar, pero se les ha explicado que por el momento no es posible, debido a que todos los locales comerciales están concesionados a la misma gente de la comunidad.
Se les ha explicado que en cuanto Cultur decida rehabilitar los paradores, entonces se verá la manera de otorgarles algún espacio dentro, pero no lo quieren entender, lo que está derivando en la prolongación del conflicto.
Mientras tanto todos pierden dinero, tanto cultur que no vende boletos de entrada a los cenotes como los mismos artesanos que tampoco desplazan sus artesanías, mucho menos pueden rentar sus chalecos salvavidas, de modo que la afectación económica es general.
Se pensó que ayer miércoles serían llamados para alguna reunión, pero al menos hasta después del mediodía la situación permanecía igual. El ambiente sigue tenso, pero con mayor preocupación entre los dos grupos por la falta de ingresos económicos.— Juan Antonio Osorio Osorno
