PROGRESO, Yucatán.- Un niño pasajero del  crucero Carnival Valor que en un descuido de sus papás se metió al mar, fue picado por una mantarraya que recaló a la orilla de la playa del malecón cómo consecuencia de la marea roja.

El niño de 11 años de edad, lloró de dolor por la picadura causada por la espina de la mantarraya. Fue atendido por paramédicos de la Policía municipal, quienes le vendaron la parte lesionada y luego en una ambulancia lo trasladaron al crucero para ser atendido por el médico del barco.

Andrew, de 11 años de edad, originario de San Luis, Misuri, se llevó doloroso recuerdo de su visita a este puerto. El menor, sus papás y sus abuelos fueron de los primeros 20 pasajeros del barco que llegaron al malecón.

Su mamá contrató un masaje y sus demás parientes ocuparon una sombrilla para el pasadía en la playa.  

Cristóbal Uc, empleado de la Dirección de Turismo del Ayuntamiento, con otros empleados y policías municipales informaban a los turistas que no deben entrar al mar para prevenir picaduras de las especies que se acercan a la playa porque huyen de la marea roja.

Se mete al mar en un descuido

Sin embargo, a las 9:30 de la mañana Andrew, en un descuido de sus familiares, ingresó al mar. 

El niño pegó un desgarrador grito y por el dolor cayó de rodillas en la arena, dijeron personas que estaban en la playa y corrieron hasta donde estaba el menor.  Resultó que una mantarraya curvó su cola hacia arriba y adelante, y clavó una espina en el tobillo izquierdo del menor, en el mar.

Su padre llegó, lo abrazó y alejó del mar, mientras él entre llantos le decía que algo le picó; su herida sangraba.

Enseguida el lugar se llenó de curiosos, reporteros y camarógrafos que cubrían la afectación de la marea roja en día de crucero en la playa.  

A Andrew lo sentaron en una silla con sombrilla, mientras personal municipal pedía una ambulancia.

El niño trataba de aguantar el dolor, pero fue insoportable. Apretaba las mandíbulas, alzaba las manos y se rascaba la cabeza, movía los pies, luego entre el llanto gritaba para desesperación de sus papás y abuelos que no hallaban cómo calmarlo.  

Los paramédicos municipales tardaron media hora en llegar al malecón, curaron la herida y la vendaron.

Policías municipales y de turismo recorren la playa para evitar que los paseantes se metan al mar.  Pocos turistas extranjeros se quedaron en el puerto. A la mayoría se los llevan a otros destinos turísticos.

También le podría ineresar: “Marea roja en Yucatán: cuánto dura el fenómeno y cómo afecta a la costa yucateca”