VALLADOLID.— Familias altruistas que realizan labor social desde el anonimato, llevan al cabo una loable labor en el Hospital General al obsequiar alimentos a parientes de pacientes que están ingresados, y que permanecen en guardia a las afueras del nosocomio en espera de informes de sus enfermos.

Una familia que acude al hospital casi todos los días alrededor de las tres de la tarde lleva alimentos para el almuerzo, que reparte entre la gente que está distribuida en varias áreas del Hospital General, donde se pasan días y noches enteras en espera de información de sus pacientes ingresados.

En el Hospital General, cuando ingresa un enfermo, se informa de diversos horarios para visitar a los pacientes en el interior, pero también personal de seguridad se encarga de salir cada determinada hora para llamar a los familiares y que los médicos les den informes sobre la salud de los ingresados.

Los familiares pasan días y noches, bajo el sol, lluvia y todo tipo de inclemencias del tiempo mientras sus enfermos permanecen ingresados, incluso los que pasan la noche en el interior duermen en el piso, en las bancas, o donde se puedan acomodar, en espera de los informes que les dan cada determinada hora.

Llevan alimentos a familiares de enfermos

En cuanto a la distribución de alimentos, cuando menos dos familias altruistas se encargan de donar alimentos para la gente llevando diversos guisos, los van llamando y les ofrece platos de comida con tortillas y refrescos, ya que muchos no cuentan con recursos suficientes para permanecer en el lugar, sobre todo los que vienen de otros municipios.

Una familia comentó que entre sus conocidos recolecta apoyo económico y se encarga de comprar y preparar los alimentos, pero cuando no se aporta lo suficiente, ellos aportan el dinero para la adquisición de los insumos.

Sobre lo que les motiva a realizar la labor, revelaron que en una ocasión, cuando ellos tenían ingresado a un paciente, se dieron cuenta de las necesidades que pasan los familiares que están en espera y es por eso que se fijaron como misión apoyar a los que están en el lugar, cuando menos con la comida.

A esa labor altruista se sumó otra familia, que se encarga de llevar la cena por las noches, en ocasiones tamalitos, tortas, pastas, pan dulce, café, chocolate, incluso en ocasiones hasta atole, pues lo que se pretende es proporcionarles algo para que pasen la noche un poco más tranquilos con el estómago lleno.