PROGRESO.— El sábado pasado en la tarde, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal y de la Policía Estatal de Investigación (PEI) de la misma SSP sometieron a estricta revisión al medio centenar de guardias de seguridad privada contratados para el concierto de Zion & Lennox, a fin de constatar que no tengan armas o drogas.

Sin embargo, no hicieron lo mismo con las miles de personas que, después de la revisión de los guardias, comenzaron a entrar a las zonas general y VIP (Personas muy importantes) del concierto Progreso Sunset, que a las 5 de la tarde empezó en el playón poniente del puerto.

Según el Ayuntamiento, al concierto asistieron “más de 40,000 personas”. Los guardias contratados por una empresa de seguridad privada narraron que todos ellos fueron revisados exhaustivamente.

Los oficiales de la SSP revisaron mochilas y bolsillos de los pantalones y camisas, en busca de armas blancas. Incluso fueron olfateados por perros entrenados para detectar armas y drogas.

A los guardias privados les indicaron que eran medidas para la seguridad de los asistentes al concierto.

Guardia Nacional, víctima en Progreso: no se revisó al público general

El Progreso Sunset acabó a las 10 de la noche, cuando Zion & Lennox estaban en el escenario y a solo 300 metros de éste mataban a cuchilladas a Guillermo H.B., joven campechano de la Guardia Nacional que en su día de descanso vino como turista al concierto.

Los agentes de la SSP no revisaron a la gente que caminaba por el playón poniente y el malecón internacional llegó al concierto.

Muchas personas entraron a la zona general, donde tuvieron que comprar una lata de cerveza o una botella de medio litro de agua, cada una en $60, para ingresar.

Cuando los asistentes entraban a la playa delimitada con vallas metálicas y cintas amarillas, los policías solo revisaron mochilas, no usaron detector de metales, ni portátil ni de arco, para descartar que la gente meta armas ocultas en la ropa.

Guardias dijeron que ellos no pudieron hacer esa revisión porque no tenían autorización ni equipos detectores de metales.

Muchas personas que fueron al concierto se quedaron en la playa que colinda con el mar o en la costa sur colindante con las dunas, del espacio cercado.

Pase libre en concierto de Zion y Lennox

Los que llegaron por los lados oriente y poniente del playón no pasaron por ningún filtro, entre ellos estuvo el veracruzano Bonificacio R.L., detenido por el homicidio de Guillermo H.B.

Cientos de personas que consumieron bebidas alcohólicas durante el concierto no pasaron ninguna revisión, indicaron guardias de seguridad privada.

La presencia policíaca fue insuficiente para cubrir el extenso playón ocupado por los miles de espectadores, así que muchas personas pudieron entrar con armas blancas o incluso de fuego y cometer ilícitos, opinaron.

Comentaron que uno de los organizadores, enojado porque por momentos la multitud en el evento parecía salirse del control, le reclamó a los policías: “Esto no es lo que me ofrecieron, garantizaron más seguridad”.

A cada uno de los guardias de seguridad le pagaron por las cinco horas que estuvieron en el concierto a $350.