VALLADOLID.— Empresarios que llegan a invertir, incluso algunos locales están “Tulummizando” esta ciudad, al remodelar algunos negocios ubicados en el centro histórico, utilizando materiales como huano, palos y piedras que ponen en las fachadas de los predios, violando de esa manera la declaratoria de zonas de monumentos aprobado y publicado en la gaceta municipal en el periodo municipal 2010-2012.

Manuel Navarrete Correa, presidente del Comité de Pueblos Mágicos de esta ciudad, recordó que en la administración 2010-2012, en la que por cierto él mismo fungió como Director de Obras Públicas y Desarrollo Urbano se hizo un trabajo importante para decretar como zonas de monumentos dos perímetros de la ciudad.

En el perímetro A se debe respetar todos los aspectos coloniales y no se permite, según la declaratoria, adecuaciones a las construcciones; el caso del perímetro B es casi similar, solo que se pueden hacer algunas consideraciones que no altere el entorno colonial.

Los sectores identificados como A y B son áreas del centro histórico que debe protegerse y por ningún motivo debe permitirse poner a las fachadas materiales que no van con el entorno colonial, como se está haciendo ahora con el permiso de las autoridades.

Comentó que a su juicio se está “Tulummizando”, haciendo referencia a Tulum, Quintana Roo, en donde se puede ver por diferentes lados este tipo de construcciones, en la que se usan huano, palos, piedras y materiales que no tienen nada que ver con el aspecto colonial.

Explicó que los turistas que vienen es porque quieren conocer el aspecto colonial de la ciudad, pues si les muestras palos, huano y piedras, mejor se quedan en Tulum, por lo que es importante mostrarles el aspecto de la colonización, que justamente a eso vienen, a conocer la historia.

Cambios en Valladolid

A manera de ejemplo comentó que en la parte superior del restaurante “La Codesa”, ubicado sobre la calle 40 entre 41 y 43 en pleno centro de la ciudad se están haciendo algunas adecuaciones utilizando justamente ese tipo de materiales, que afecta el entorno colonial, lo cual están permitiendo las autoridades municipales.

En la calle 39 entre 46 y 48, del Centro, se creó una cafetería en donde en la fachada se utilizaron piedras y palos como adornos, afectando del mismo modo la imagen.

De la misma manera en la calle 36 entre 39 y 41, se creó un pequeño hotel, en cuya fachada se usaron materiales similares, lo que distorsiona el ambiente colonial que debe tener, sobre todo porque está a unas dos cuadras del parque principal de la ciudad.

Navarrete Correa advirtió que de continuar con esas acciones se está poniendo en riesgo a la “gallina de los huevos de oro”, sobre todo porque una de las principales economías de la ciudad es el turismo y se corre el riesgo que muchos no tengan interés en venir a conocer la ciudad colonial que se presume y se promociona a nivel internacional.

La responsabilidad no es de los dueños de los negocios, sino de los que otorgan los permisos correspondientes sin analizar al daño que se le está haciendo a la ciudad.