TIZIMÍN.– La deforestación, los cambios climáticos y la contaminación podrían ser parte de los factores que contribuyen al calentamiento global de la tierra y la intensa ola de calor, afirman adultos mayores.
De acuerdo con opiniones recogidas en la localidad, hombres y mujeres mayores coinciden en que nunca antes se había registrado un fenómeno como el que se está viviendo ahora.
Recordaron que el calor antiguamente era soportable, con bochorno y con más lluvias que las de ahora.
Elizandi Serrano Loeza, de 89 años de edad, dice que la deforestación es uno de los principales causantes de la ola de calor, seguido del aumento de vehículos lo que favorece mayor calentamiento en la tierra.
“Recuerdo que antes había más arboleda, cuando había calor nos resguardábamos bajo la sombra de los árboles y con un poco de agua nos refrescábamos, ahora ni árboles hay y el aire está caliente”, expresa.
“Para dormir no había ventiladores y era suficiente con abrir las ventanas de las casas y en la hamaca no se sentía, pues incluso a las 3 de la mañana hasta frío se sentía”, agrega.
Miguel Sánchez Matos y Julio César Espinosa Quintal ambos de 71 años de edad, señalan que es primera vez que se siente la ciudad caliente.
Recuerdan que a raíz del auge de la ganadería se fue acabando el monte alto en los alrededores, al grado que lo devastaron.
Julio César Espinosa dice que fue en Colonia Yucatán donde la actividad maderera acabó con todos los árboles de cedro.
Hoy dice que el clima está insoportable al grado que no es suficiente un ventilador en casa.
De hecho dice que antiguamente las casas las construían altas y todo el calor se concentraba en lo más alto de la vivienda por lo que no se sentía el bochorno.
La pareja conformada por Severiano Hau Noh y María Enriqueta Chan de 75 y 67 años de edad respectivamente, dicen que estos días han sido los más calurosos que han percibido a lo largo de su vida.
“Había más lluvias, muchos árboles, la brisa te refrescaba, ahora la gente en lugar que siembre los está talando”, expresa Severiano Hau.
Ahora, dice, ya no es fácil el trabajo para los jornaleros y hasta el campesino trabaja bajo los rayos de sol, pues no se aguanta el calor.
Guillermo Uh, de 75 años de edad, es vecino de la comisaría de San Lorenzo Chiquilá y recuerda que en el campo uno podía dormir con las puertas y ventanas abiertas y se refrescaban, pero ahora hasta el techo se calienta.
“Nosotros hemos ocasionado el calentamiento, estamos acabando con el oxígeno” expresa.— WENDY UCÁN CHAN
