Una mujer deja flores en la tumba de un familiar en el cementerio de Santa Matilde, en Umán, al hacer el ochavario de los finados
Una mujer deja flores en la tumba de un familiar en el cementerio de Santa Matilde, en Umán, al hacer el ochavario de los finados

UMÁN.— Ayer miércoles fue el ochavario de los difuntos y, a diferencia de la semana anterior, pocas personas fueron al cementerio municipal de Santa Matilde, ubicado en esta ciudad, para visitar las tumbas y osarios de sus seres queridos y depositarles flores y veladoras.

Algunas personas, en el ochavario, nuevamente ponen el altar de ofrendas para sus difuntos en sus casas y, además, los “visitan” en sus tumbas, que arreglan con flores y veladoras.

Hace una semana, en los días de los finados, la Comuna amplió el horario del cementerio, que el 30 de octubre abrió de 8 a.m. a 8 p.m. y del martes 31 de octubre al jueves 2 de noviembre, de 8 a.m. a 11 p.m.

Pero ayer, debido a que escasos umanenses celebran todavía el ochavario de sus difuntos y van a ponerles flores y veladoras en las tumbas, el camposanto de Santa Matilde abrió en su horario normal, de 8 a.m. a 3 p.m.

“Pocos somos los que hacemos el ochavario, que consiste en venir al cementerio a arreglar la tumba de mis difuntos y ponerles de nuevo el altar”, dijo ayer Carlos Pacheco, vecino, en breve charla en el camposanto.

“Muchos piensan que son solo unos días (de honrar a los difuntos), pero no, pues es una manera de demostrarles que no los hemos olvidado y que agradecemos su visita a nuestras casas”, afirmó.— Carolina Uc Quintal

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