TIZIMÍN.— El corte y el traslado del ceibo que se siembra en el coso es una tarea complicada porque se requiere conservar lo más completo el árbol.
Además, antes que el árbol sea cortado, se acostumbra hacer un ritual a cargo de un sacerdote maya.
El objetivo del ritual es pedirle permiso al dueño del monte para cortar el ceibo, ya que los antiguos mayas lo consideraban un árbol sagrado debido a que lo utilizaban para protegerse del sol porque siempre se mantiene frondoso.
El ruedo representa una tradición y se honra la memoria de los antepasados que se protegían de los vientos malos al resguardarse debajo de un frondoso ceibo.
Por eso en la madrugada acuden con un árbol simbólico, con el que los jóvenes juegan en el ruedo.
Pero el que se sembró ayer en la tarde es el que permanece durante la fiesta en honor de los Santos Reyes.
Encabezados por Lorenzo Balam, un grupo de personas se dirigió a unos 15 kilómetros de esta ciudad con rumbo a Chenkekén.
Ahí cumplieron con el ritual antes del corte y, luego, lo acomodaron en un camión para trasladarlo al coso.
Los asistentes llegaron alrededor de la 1 de la tarde, después de sortear cables y otros obstáculos durante el trayecto.
También fue difícil ingresar al ruedo, donde hicieron todo por cuidar que no se quiebren las ramas hasta lograr entrar por la puerta donde entran los vaqueros en las corridas de toros.
El ceibo fue bajado en un vehículo, le colocaron unas sogas para sostenerlo de pie. Después de más de una hora lograron que el tronco encaje en el hoyo que se cava para sembrarlo.
Fue difícil, pero pudieron ponerlo como si estuviera en su tronco original.
Esta tarea fue presenciada por decenas de curiosos que se encontraban cerca y quisieron ver cómo se realiza esta labor.
Durante esta ceremonia algunos palqueros cumplían con las indicaciones del personal de Protección Civil en algunos aspectos que consideraron que deberían cambiar, para garantizar la seguridad en los tablados.
Otra actividad que se realiza como parte de la feria fue la entrada del gremio de Niños, que por tercer año consecutivo se efectúa con la ayuda de las catequistas de todos los sectores de la ciudad.— Isauro Chi Díaz
