PROGRESO.— Al dar posesión anteanoche jueves al padre Ricardo Alejandro Sabido Fernández como párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo, con sede en Chelem, el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, le dio la tarea de cultivar la unidad, el diálogo y el amor en los fieles de esta parroquia.
A la ceremonia religiosa asistieron sacerdotes invitados y feligreses de Chelem, de Progreso e, incluso, de Tzucacab que acompañaron a su ahora expárroco.
El rito de toma de posesión se inició con el toque de las campanas, que hizo el padre Ricardo, para llamar a los feligreses a la misa.
Le acompañaron el arzobispo y los sacerdotes Sergio Gutiérrez Torre, párroco de Cholul y titular del Decanato San José, y Juan Carlos Pat Itzá, expárroco de Chelem y párroco de San Francisco Javier en Tzucacab desde el 30 de agosto pasado.
A las 7 de la noche se inició la misa en la explanada de la parroquia, donde colocaron las imágenes de San Telmo, la Medalla Milagrosa, La Purísima Concepción y el arcángel San Gabriel.
El arzobispo ofició la misa, el presbítero Juan Pablo Moo Garrido fue el ceremoniero y el decano Gutiérrez Torre leyó el nombramiento del párroco de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y San Telmo.
Después, ante el arzobispo, el padre Ricardo renovó sus votos sacerdotales e hizo la profesión de fe y de obediencia al obispo. Luego incensó la pila bautismal y se sentó en el confesionario.
A las 8:13 de la noche, el padre Ricardo, de 44 años de edad y vecino de la colonia San Antonio Cinta en Mérida, recibió la sede parroquial, que le entregó el arzobispo, quien al empezar la misa le entregó las llaves de la iglesia.
En su mensaje, monseñor Rodríguez Vega dijo que el Evangelio de anoche es central para la vida cristiana, la esencia que se enseña en la Iglesia, lo que hay que enseñar en cada familia y lo que cada sacerdote, especialmente los párrocos, deben enseñar a las comunidades.
“¿Cuál es el mandamiento más grande de la ley? Nosotros lo tenemos bien claro, pero quizá nuestros hermanos judíos no lo tenían muy claro, porque aquellos 10 mandamientos se habían multiplicado hasta cerca de 700 mandamientos, y se complicaban mucho queriendo cumplir al pie de la letra la ley”, añadió el prelado.
“Por eso el escriba, que era experto en todo eso, pone a prueba a Jesús y le pregunta cuál es el mandamiento más grande de la ley. Jesús responde sin titubeos: “El primero, ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas’”, relató.
“Y el segundo es semejante a éste, (son) mandamientos inseparables: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ .
“Nadie puede amar a Dios si no ama a su prójimo. ¡Y qué difícil es amar al prójimo si no nos fundamentamos en el amor de Dios”, expresó.
“Jesús, en su estancia entre nosotros, nos dejó el mandamiento nuevo: ‘Amarnos los unos a otros” como Él nos amó. Cualquiera siente amor, pero amar al estilo de Jesús es otra cosa muy distinta.
“Un párroco debe encargarse, en primer lugar, de sus hermanos, sus fieles que le son encomendados, y en segundo lugar, de enseñarles a amarse entre sí y de amar a Dios por sobre todas las cosas. Claro que el párroco no solo enseñará eso con toda la doctrina de la Iglesia, también lo vivirá, ser un testigo del amor de Dios y al prójimo”, destacó.
“Padre Ricardo, tienes la gran enseñanza de dar ejemplo de buen pastor y de San Pablo que tanto amó y trabajó por la unidad de sus comunidades”, agregó.
Tarea muy particular
“Acá, padre Ricardo, tienes una tarea muy particular en esa área de la unidad, porque hay un trabajo que se está realizando desde hace más de un año, precisamente para fortalecer el tejido social.
“Ese trabajo consiste en que en todos los vecinos haya comunicación y diálogo, aceptación y amor de verdaderos cristianos.
“Hay un programa que se viene aquí, así como en otros sectores de la diócesis, un programa en el que un grupo de personas ha puesto mucho empeño y esfuerzo y que lo quieren seguir realizando.
“Pues a ti, padre Ricardo, te va a tocar encabezar esa tarea en la comunidad parroquial, tarea al servicio de la unidad de todos los habitantes de esta comunidad parroquial, que el Señor te ayude en esta tarea y que seas para la comunidad un modelo de lo que el buen pastor sabe hacer amando a Dios y amando a sus hermanos”, subrayó el arzobispo.
En su mensaje el padre Ricardo dijo: “Vengo a estar en medio de ustedes, como estuvo Jesús el carpintero de Nazareth junto con los pescadores; la tarea que se me encomienda ya la dijo el señor arzobispo: vivir el mandamiento del amor con ustedes y trabajar para crecer en la unidad.
“Sepan hermanos que vengo con gusto, al servicio de ustedes y que cuentan conmigo, con mi tiempo y mis oraciones y mi ministerio sacerdotal”, expresó.
Agradeció al arzobispo por su nombramiento y también al padre Juan Pat, quien lo suple en el sureño Tzucacab, donde, dijo, se queda un pedazo de su corazón. “Te lo encomiendo, padre Juan Carlos”.
Se presentó a los feligreses de Chelem, dijo que tiene 44 años de edad.
“Vengo al puerto y lo primero que tengo que decir es que me gusta mucho el mar, me fascina, disfruto mucho estar en el mar, que guarda un significado muy profundo, muchas experiencias se han dado en el mar, como les pasó a los discípulos de Jesús: en la orilla del mar recibieron el llamado y también Jesús calmó la tempestad y caminó sobre las aguas y llamó a sus primeros seguidores, los mejores amigos de Jesús eran pescadores y Él era carpintero”, expresó.
A la misa también asistieron los sacerdotes Augusto Romero Sabido, Pablo Pérez Amézquita y Alfredo Cirerol Ojeda, y el diácono permanente Juan May Correa.— Gabino Tzec Valle
