TZUCACAB.— El vivero de la familia Ticante Sosa promueve el consumo de las flores de colorín o pichoco, que puede aportar hasta un 14% de proteínas.
Se trata de una planta que para estas fechas se cosechan sus flores con las que se pueden preparar platillos que gustan a muchos paladares veganos.
En el municipio, durante años, el vivero de la familia Ticante Sosa promueve su consumo, esto ha llamado la atención de vecinos veganos del estado de Quintana Roo, quienes han llegado hasta esta villa para conocer, ya que buscan opciones de alimentación sana.
También es un árbol al que se le puede dar uso medicinal y ornamental; además, su follaje sirve para forraje y la madera se emplea para cercas.
Se usa también como planta de sombra, además que adorna el paisaje con sus llamativas flores.
Consumo de flores en la gastronomía
Para el consumo humano se bajan las flores, se lavan, se les quita el pistilo y se puede preparar en una gran variedad de platillos: en tortas, empanadas, con huevo, entre otros platillos.
Osvelia Sosa dijo que el pichoco o colorín recibe gran variedad de nombres, lo que depende del estado o región del país.
Es una planta que se da mucho en el estado de Veracruz, pero también se adapta al clima de Yucatán.
Las flores se pueden cosechar en los meses de enero, febrero y marzo.
Platillo ancestral
De acuerdo con información disponible en internet, las flores de colorín son consideradas un platillo ancestral, el árbol es originario del Centroamérica y fue considerado sagrado por los mayas y los mexicas, de acuerdo con el Códice Florentino, un documento redactado por frailes españoles.
Para los interesados, sobre la siembra de la planta, el vivero de la familia Ticante Sosa se ubica en la calle 20 entre 27 y 29 de la colonia Tres Reyes o se pueden comunicar al 99-71-25-78-23.
