PROGRESO.— En el puerto inició una jornada intensa de fumigación ante el incremento de la presencia del mosquito transmisor de diversas enfermedades que afectan a la sociedad. Sin embargo, hay varios factores que influyen en esta “guerra” contra estos insectos.
La Dirección de Ecología se encarga de esta labor, y se pudo averiguar que este año, a diferencia de los anteriores, prácticamente no ha parado en brindar el servicio de fumigación y ha identificado las zonas con mayor proliferación de este vector.
El subdirector de esta dependencia, Augusto Navarrete, informó en entrevista al Diario que de 2023 a 2024 ha recibido muchos reportes.
Por lo general, en noviembre se detienen los rondines con la llegada de los frentes fríos, pues la presencia del mosquito disminuye y se reanudan las jornadas en estas fechas. No obstante, el año pasado y el presente no hubo tanto frío.
Aseguró que Progreso cuenta solo con un vehículo para tratar de abarcar prácticamente todo el puerto, desde la cabecera municipal hasta las comisarías.
Ante la próxima temporada de lluvias, se solicitó la presencia de al menos dos camionetas de la Secretaría de Salud para que se sumen a las fumigaciones.
En relación con las zonas que congregan una cantidad considerable de mosquitos, señaló que son en la calle 42, cercana a la ciénega, así como las comisarías de Flamboyanes, Paraíso y San Ignacio, las cuales son grandes y rodeadas de monte.
Además de haber dado a conocer el calendario de fumigaciones, ahora las brigadas visitarán todas las escuelas del municipio para fumigarlas. Atenderán entre tres a cuatro escuelas por día.
De hecho, la dependencia ya comenzó a recibir solicitudes de institutos por la cercanía de la época en la que prolifera el mosquito.
“Sobre todo cuando llueve, fumigas y al tercer día te hablan de nuevo que hay bastante moscos. Esto pasa cuando llueve y el líquido rociado pierde su eficacia”, subrayó.
Afirmó que la hora elegida para fumigar es en el atardecer, pues en ese momento los mosquitos están activos, porque en el día están escondidos.— Abraham Ismael Raz Herrera
DiariodeYucatan
