Un momento de la corrida efectuada anteayer en la Monumental Aranda, a donde se trasladó la fiesta brava tras el incendio de los tablados
Un momento de la corrida efectuada anteayer en la Monumental Aranda, a donde se trasladó la fiesta brava tras el incendio de los tablados

PANABÁ.— Al reanudarse la tarde del lunes la corrida de toros que se suspendió el domingo por el incendio del coso taurino artesanal, los panabenses respondieron con su asistencia a la nueva sede de las fiestas taurinas, la Monumental Aranda.

Este local, propiedad de don Fernando Aranda y familia, fue rentado por las autoridades municipales para no suspender las actividades taurinas programadas durante la feria en honor a San Isidor Labrador.

Desde las cinco de la tarde se empezó a notar la llegada de los aficionados a las fiestas bravas, quienes formaron una larga fila para ingresar a este recinto con capacidad para albergar a 4,500 espectadores.

De acuerdo con los organizadores, la afluencia fue regular, el redondel registró una entrada de cerca del 50% de su capacidad, y todo lo recaudado ese día al igual que los próximos será a beneficio de los palqueros afectados por el megaincendio del domingo por la tarde.

Las corridas de toros de promesa, continuarán hasta el sábado 18 y para el domingo 19 cerrarán la temporada con una charlotada, según confirmaron los palqueros encargados de la organización de estas actividades taurinas.

Previo a cada tarde de toros, las autoridades municipales, la reina de los festejos y los vaqueros que participan para sacar a los toros del ruedo después de ser lidiados, coronan la plaza como se acostumbra realizar en el ruedo artesanal.

Las entradas de la tarde del lunes fueron de 80 pesos adultos y 50 pesos los niños; ahora no hubo precios variados por ocupar barandas, primeras o segundas filas, cada familia ingresó y ocupó el lugar que mejor consideró para disfrutar de la tarde taurina con toros de la región.

En las instalaciones de la Asociación Ganadera Local donde se construye cada año el ruedo artesanal, continúa la muestra ganadera y aun hay algunos puestos de vendedores ambulantes, otros se trasladaron al centro de la población, cerca de donde se ubica la sede de las corridas de toros.

Para los habitantes de Panabá, lo importante fue no suspender las actividades taurinas, pues, aunque no es el mismo ambiente que se viviría en los alrededores del coso taurino que lamentablemente se consumió por el fuego, siguen disfrutando de su fiesta tradicional.

Para hoy miércoles está previsto a las diez de la mañana la procesión con la imagen de San Isidro Labrador por las principales calles de la comunidad.— ISAURO CHI DÍAZ

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