Material desmontado de varias embarcaciones para que no sufran daños por posible impacto de “Beryl”
Material desmontado de varias embarcaciones para que no sufran daños por posible impacto de “Beryl”

PROGRESO.— A lo largo de la jornada de ayer, pescadores de este puerto y sus comisarías costeras ya comenzaban a realizar diversos preparativos para esperar la llegada del huracán “Beryl”, que perdió fuerza y regresó a la categoría cuatro, pero mantenía su trayectoria hacia la Península de Yucatán hasta antes del cierre de esta edición.

En diferentes puntos, los hombres de mar resguardaban sus embarcaciones, previendo que el fenómeno deje sentir sus efectos en esta zona de la costa.

En el caso del refugio pesquero conocido como La Caleta, se pudo observar a varios porteños que desmontaban equipo y material de sus lanchas.

Incertidumbre

En plática con algunos de ellos, dijeron que había cierta incertidumbre, pues no estaban seguros que “Beryl” impacte la entidad, mientras que otros temían que se comportara como “Gilberto” en su momento.

Sin embargo, todos ellos realizaban diversas labores para agilizar la “subida” de sus naves lo antes posible para evitar que sufran daños por las ráfagas de viento.

Mientras tanto, en Chicxulub Puerto, personal de la dirección de pesca y de servicios públicos se encontraba en el estacionamiento del Sendero Jurásico, en donde se planea que su mangle sea un refugio temporal para el patrimonio pesquero de ribeñeros de dicha comisaría, así como de Uaymitún.

Franklin Franco, director de la dependencia citada, explicó que se planifica construir una rampa para facilitar el descenso de las embarcaciones desde la zona de estacionamiento hasta la ciénega, en donde pueden refugiarse entre 150 y 200 lanchas.

Además, agregó que se atienden otras zonas de las comisarías porteñas para verificar que los pescadores tengan un espacio para resguardar sus naves, aunque Chicxulub es una de las prioridades debido a que no cuenta con un puerto de abrigo.

Subrayó que es importante que las calles estén libres en caso de llevar al cabo desalojos.

Incluso, varias personas ofrecieron sus terrenos para que los pescadores resguarden sus naves, así como otros vecinos que pueden prestar remolques para el traslado de las unidades de mar.— Abraham Ismael Raz Herrera

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