Una vivienda de la comisaría de Pixoy, Valladolid, una de las comunidades que resienten en mayor medida el impacto de los huracanes
Una vivienda de la comisaría de Pixoy, Valladolid, una de las comunidades que resienten en mayor medida el impacto de los huracanes

VALLADOLID.— Familias de algunas comunidades que han sido afectadas por huracanes en años pasados no se salen de sus casas, a pesar de estar en zonas vulnerables y prefieren quedarse para evitar que les roben sus pertenencias y defender su patrimonio.

Antonio Cupul Kuyoc, líder político y social de Campamento Hidalgo, una de las comunidades que siempre ha sido vulnerable cuando impacta algún huracán, recordó que en su memoria aún están presentes los recuerdos de cuando fueron afectados por los huracanes “Emily” y “Wilma”, los dos en el mismo año, 2006.

El hombre dijo que en su comunidad viven alrededor de 220 habitantes y cuentan con una cueva grande que tiene capacidad para 100 personas, a donde siempre llegaban con alimentos como frijol, masa para hacer tortillas, laterías, papel higiénico entre otros productos y allí es donde se resguardaban cuando impactaron ciclones, entre ellos “Gilberto”, en 1988.

Mucha gente ahora cuenta con sus casas seguras, incluso la mayoría de las familias tienen viviendas que les dio el Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), de modo que ya no tienen necesidad de acudir a la cueva como hace muchos años y prefieren quedarse en sus hogares para hacerle frente a los meteoros.

Cupul Kuyoc recordó que los ayuntamientos en turno han acudido por ellos, pero todos se niegan a salir, pues dicen que han enfrentado varios fenómenos naturales y no ha pasado nada, “nadie se ha muerto por no salir de su pueblo”.

También autoridades de Quintana Roo van por ellos, pero ocurre lo mismo, no se salen, de modo que ahora se quedarán en su pueblo, a pesar del peligro que representa el huracán “Beryl”.

En las mismas circunstancias están las familias de Punta Laguna, otra comunidad vulnerable, en donde han enfrentado los mismos fenómenos naturales.

Amalia Cocom Tuz, vecina de la comisaría de Pixoy, y quien tiene su casa en una parte baja de la comunidad, recordó que constantemente se inunda su predio, debido a que el agua baja por la calle.

Desde hace muchos años, según aseguró, unas 10 familias que viven en la misma zona, han solicitado pozos pluviales, pero ninguna autoridad les ha hecho caso.

La mujer recordó que cuando comienzan las lluvias empieza su preocupación porque sabe que se inundará su predio, incluso algunos de sus vecinos que han sido afectados ya construyeron y levantaron el nivel de sus casas, cansados de tanta afectación.

Recordó que hace tres años, con el paso de una tormenta tropical estuvieron caminando entre la inundación de su predio y lo más grave es que se tarda varios días en filtrarse el agua al manto freático, de modo que luego enfrentan el peligro de los moscos.— Juan Antonio Osorio Osorno

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán