PROGRESO.— Sin duda alguna, este puerto es uno de los destinos predilectos para los turistas, tanto locales como nacionales, que buscan disfrutar del verano y de otras temporadas vacacionales cerca del mar.
Por lo anterior, es común recibir una gran cantidad de visitantes, quienes acuden a los diversos atractivos de Progreso.
Sin embargo, en su mayoría los progreseños están habituados a estos lugares, por lo que surge la cuestión: ¿Qué hacen durante las vacaciones?
Para obtener respuestas, el Diario platicó con alguno de ellos en el centro de la ciudad para conocer qué hacen en estas épocas y a grandes rasgos no son grandes vacacionistas, pues prefieren quedarse en el hogar, aprovechar el tiempo para estar con sus respectivas familias o trabajar.
En el parque principal de esta localidad caminaba la señora Gloria Saldaña González, comerciante de la comisaría de Flamboyanes, y le hicimos la pregunta citada.
“La verdad no soy de salir, pero cuando hay ‘chance’ voy a Mérida. A veces vamos al malecón internacional porque está bonita la zona y nos gusta estar por ahí”.
“También visitamos Chelem, aunque por lo general por mi trabajo no puedo salir. Tengo 18 años con mi tienda y estoy dedicada a ella”, dijo.
La mujer indicó que la última vez que salió de viaje fue en noviembre pasado, a Toluca, por cuestiones legales, que coincidió en un día inhábil. Por ello, se dio el tiempo de pasear un poco por esas tierras y regresó para seguir con sus ocupaciones laborales.
De igual forma, nos encontramos con el estudiante Mauricio Jiménez López, quien actualmente está de vacaciones.
No obstante, no tiene planes de realizar algún viaje especial. Solo va de compras a un supermercado o un centro comercial en Mérida.
De hecho, manifestó que su familia no acostumbra a viajar, ya que la temporada vacacional no les representa cambios significativos.
Nuevos “yucatecos”
Por su parte, el señor Julio Navarro Argüelles puntualizó que recientemente se mudó a vivir a la capital yucateca, aunque recordó que en pasadas vacaciones familiares solían ir ahí porque se dieron cuenta que no había tanta gente, porque los yucatecos van a Progreso.
Entre risas, subrayó que por lo general su familia acostumbra reunirse en casa de sus padres que se ubica en la playa, así que aprovechan los días de descanso para convivir.
Una perspectiva un tanto curiosa y diferente es la del joven Diego Rodríguez Herrera, quien lleva apenas un año viviendo en este puerto tras haberse casado.
En su caso, compartió que disfruta mucho su nueva vida aquí en Progreso y se ha dado cuenta que los progreseños para distraerse suelen ir a los cines de Mérida o visitar el malecón internacional.
Sin embargo, lo que más le ha llamado la atención es que los habitantes prácticamente no van a la playa.
“Uno pensaría que viviendo aquí a cada rato van a la playa, pero no es así”, recalcó.
Por otro lado, la señora Migelmi Sánchez, ama de casa, declaró que su esposo la sorprendió con dos boletos que compró para una excursión a Celestún que se hará en este mes, ya que un amigo suyo se dedica a este tipo de negocios.
Apuntó que será un viaje rápido, pero se siente emocionada.
“Casi no salimos, este año sí me sorprendió que mi esposo se haya animado”.
“Por lo regular no vamos a ningún lado, solo a Mérida muy pocas veces, más que nada por la economía y por el trabajo de mi marido, casi no descansa”.
“Como el viaje será en fin de semana lo aprovecharemos. Sé que Celestún es puerto y playa, será algo distinto para ver”, expuso.
Otros entrevistados coincidieron en que las vacaciones no son para todos, dado que la mayoría tienen que trabajar y solo sus hijos descansan en este período.
Asimismo, se supo que cuando llegan a la adolescencia, los animan a conseguir un empleo en las vacaciones, ya sea para contribuir a los gastos del hogar o para que se costeen algún gusto o “lujo”.
Por tal motivo, es común ver numerosos jóvenes trabajando en algunos restaurantes de la playa o bien, apoyando a sus padres en sus comercios.— Abraham Ismael Raz Herrera
