• Dioses mayas en Ticul deidades esculturas
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Hace poco más de una semana Telchac Puerto fue el destino elegido por numerosos turistas, deseosos de conocer la nueva estatua de “dios” Chaac, instalada en el muelle, iniciativa que surgió para capitalizar el furor que explotó luego que Poseidón, dios griego de los mares, “emergió” en las aguas de Progreso, en el malecón internacional.

Como se recuerda y como se hizo viral, un “pleito” entre las deidades fue creado artificialmente en el espacio cibernético, que catapultó aún más al dios venido de Grecia, apuntalado más aún por las teorías conspiranoicas sobre que si era o no su culpa de que no cayera lluvia o, al contrario, cayera a cántaros e inundara la ciudad de Mérida, porque ocupaba un lugar que debía ser destinado a Chaac.

Y hace un par de semanas las autoridades de Telchac sacaron con su gusto a quienes querían ver a Chaac, de la misma magnitud que Poseidón, aunque en su caso sus pies permanecen secos al estar fuera del mar.

Por ese motivo, quienes están ávidos de posar junto a “dioses” mayas, sacarse selfis o hacer transmisiones, ¿sabían que en Yucatán hay un lugar en donde no hay uno, o dos o tres figuras que sí parecen mayas y algunas son deidades? Hay más de 20 y con ello se podría decir que es el “Olimpo maya”.

Se trata de la ciudad de Ticul, en la zona sur del Estado, a casi 88 kilómetros de Mérida, a aproximadamente 1.20 horas de viaje. E incluso hay quien no duda en calificar a la también llamada Perla del Sur como una “ciudad-museo”.

Ticul, 25 años albergando deidades

Las esculturas fueron colocadas en el año de 1999, es decir, hace 25 años, durante la administración del entonces priista Carlos Salomón Barbosa y formaron parte de la ornamentación de la ciudad aunado a la construcción de la Plaza de la Cultura junto con su concha acústica, frente a la iglesia de San Antonio de Padua y donde actualmente se realizan eventos artísticos, en la confluencia de las calles 25 y 26-A.

Las esculturas, de aproximadamente 1.70 metros de alto, fueron elaboradas en el taller Arte Maya, de Andrés Mena. Cada una tuvo un precio de $6,000.

El 16 de enero de 1999, de acuerdo con una publicación del Diario, fue instalada la primera de las réplicas de esculturas mayas de las seis que se anunció que se colocarían en el centro de la Perla del Sur. Fue instalada en el extremo oeste de la avenida de la calle 25, que está frente al parque principal.

En la actualidad adornan la ciudad más de 20 esculturas.

Según se indicó entonces, para la colocación de la escultura, de más de 1.70 m de alto, fue necesaria una grúa.

El atractivo turístico en que se convirtieron las esculturas alentó a que las autoridades venideras, sin importar el partido del que hayan emanado, mandaran elaborar nuevas piezas, como unas que se encargaron en la administración de Manuel Ucán Castillo, en el trienio 2007-2010, que se enviaron a la comisaría de Yotholín.

Entrevistado en septiembre de 2014, Andrés Mena Sánchez, autor de las obras, lamentó que cada vez menos jóvenes se interesen por trabajar el barro y por ello temía que se pierda esta tradición heredada desde hace muchos tiempo por los mayas.

“Es tiempo que las autoridades creen una escuela para artesanos ya que es importante preservar nuestra cultura. Que los niños y jóvenes sepan de la historia de los mayas y en un futuro puedan hablar de estas cosas a las personas que llegan de otros países”, dijo, y a 15 años de esa expresión su sugerencia no tuvo ningún eco.

Hipólito Pacheco Perera es Licenciado en Gastronomía.Tiene 29 años de experiencia en el periodismo. En 2019 se incorporó en una segunda etapa a Grupo Megamedia. Sus temas de especialidad son relacionados con las comunidades de interior del Estado, gobierno y política.