TIZIMÍN.- Hongos en manos y pies, pestilencia permanente por el desborde de los sumideros así como la desaparición de aves de traspatio, son problemas que enfrentan habitantes de dos comisarías.
En las comisarías de Santa Rosa y Anexas, y Santa María, sufren los efectos de la inundación que padecen.
Sin ayuda sanitaria, familias de Tizimín sufren efectos de las inundaciones
Las casi 40 familias de las dos comunidades que atraviesan una situación crítica llevan siete días entre el agua sin que personal del sector Salud intervenga.
Esperaban que ayer acudieran al menos a fumigar y realizar labores de control larvario, pero no ocurrió. La gente cree que se debe al cambio de gobierno, además fue inhábil.
En Santa Rosa y Anexas, personal del Ayuntamiento de Tizimín acude a surtir de diesel la bomba de extracción, misma que manda el agua a casi dos kilómetros de la zona inundada.
Según la autoridad auxiliar, en una sascabera se envía todo el agua que extraen de la zona inundada, sin embargo las lluvias no ceden y eso pone a trabajar al doble al equipo de drenaje.
Inundaciones en Tizimín causan enfermedades e invasión de reptiles
Una familia que vive en la periferia ya comienza a presentar infecciones en manos y pies debido a que todos los días tienen que atravesar por medio de una tina una laguna que antes era un camino de acceso.
Están prácticamente incomunicados, de hecho una vez al día cruzan para hacer sus compras en la zona poblada y han “zozobrado” en el trayecto.
Al hacer un recuento de lo vivido en 2020 y en 2012 con el paso de fenómenos meteorológicos consideran que el problema de ahora no se compara con el de esos años, pues antes eran más las familias afectadas.
Sin embargo ya comienzan a presentar problemas de salud y temen que disparen los casos de dengue por el brote de moscos.
Por si fuera poco están desapareciendo sus aves de traspatio, pues al desbordarse las aguadas que están en la periferia, comienzan a acercarse los lagartos y se están comiendo a sus gallinas.
“No es grave”, dicen las autoridades
En Santa María, el ex comisario Manuel Nahuat Dzib dice que le tocó intervenir en el 2012 con la ex alcaldesa María del Rosario Díaz Góngora y en aquel entonces enviaron pipas de Conagua por el gobierno estatal.
Hubo áreas que se drenaron y todo el agua era enviada del otro lado de la carretera estatal, pero ahora les dijeron que solo son nueve familias afectadas y “no es grave” la problemática.
“Somos 20 familias las que estamos entre agua, no 9, ya muchos están desalojando sus casas”, dice.
En la casa del ex militar Rodolfo Kantunes, el agua ya alcanzó el metro y medio de altura, por lo que desde anteayer construyen un camino con bultos de material para poder acceder a uno de los cuartos que tienen en la parte alta.
Lorenzo Noh dice que su cocina, lavadero y gallineros desaparecieron, el agua en su solar ya tiene más de dos metros de profundidad y todas sus plantaciones que tienen en el patio desaparecieron.
Además de esas dos comisarías, la entrada de una unidad de producción que está entre esas comunidades también está inundada por lo que en camiones tienen que cruzar y no en moto como solían hacer.
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