TIZIMÍN.— La sequía prolongada y la baja productividad causan en la actualidad una alarmante escasez de vacas, situación que ha puesto en jaque a los productores del oriente de Yucatán.
En las Asociaciones Ganaderas e incluso en las subastas, uno de los motivos de conversación entre los agremiados es la falta de vacas y, aunado a ello, el incremento de precios en el becerro.
Crisis ganadera a causa de la sequía
Expertos en el tema atribuyen que son efectos de una sequía que afectó al estado y al sector agropecuario durante varios meses.
Hoy urge la intervención de las agrupaciones ganaderas e incluso del gobierno para reactivar la actividad y recuperar el hato ganadero en el estado.
Valentín Cárdenas Medina, doctor en Ciencias Agropecuarias y docente en el Instituto Tecnológico de Tizimín, explica que constantemente se actualizan en temas agropecuarios por lo que puede palpar la crítica situación que está atravesando la ganadería.
Cárdenas Medina, quien también es ganadero, refiere que la actividad tiene un trasfondo que se potencializa con la última sequía, pero desde antes ya se veía venir, pues hubo una seca en el año 2016 donde murieron alrededor de 60 mil vacas, situación similar que vivió el estado en el 2008.
Dos problemas que afectan la ganadería en Yucatán
El investigador considera que son dos problemáticas que afectan la actividad: la productividad y competitividad, es decir, por un lado está lo que se produce en el Estado y, por el otro, lo producido en comparación con otros lugares.
Precisa que Yucatán ocupa el lugar número 22, pues aunque se considera como altamente ganadero, no tiene ni el 2% del total de lo que se produce en México.
Según explica, el producto principal de los productores son los becerros, que gracias a la excelente calidad son enviados a otros lugares.
Escasez de vacas en Yucatán
Sin embargo, hay un problema que azota al Estado pues, según el censo del Inegi, en noviembre de 2023 se tenía un registro de 388 mil cabezas de ganado en total, lo que se supone que 2/3 de esa cifra eran vacas.
Ahora, de lo que ha investigado con el gremio ganadero, es que hay menos de 100 mil vacas en el estado.
“Es decir que en los últimos cinco años ha disminuido el hato ganadero, por lo que no es extraño que un becerro sea un producto sumamente demandado, por lo tanto, al disminuir la cantidad, aumenta la demanda y por eso sus precios son elevados”, afirma.
“Como ganadero e investigador en el tema puedo decir que en este año se está viviendo una crisis postcosecha de la sequía”
“Ejemplo de ello es que los pastizales en la región desaparecieron, una tercera parte o más se murió”.
Por la sequía disminuyeron los pastizales
“El pasto normalmente establecido ya no hay y eso se debe al exceso de lluvias, ya que salieron pastos silvestres”.
“Se mermaron los pastizales, el ganadero al ver esto disminuyó su carga animal y en lugar de que se les sigan muriendo, prefirieron vender”.
Incluso explica que existe un subsistema que adquiere las vacas, las engorda y las saca del estado.
De hecho, dice que “el chilango” consume en grandes cantidades las carnitas, por lo que mucha carne se envía al centro del país.
Ahí está la justificación para que el productor se deshaga de las vacas para cuidar la carga en sus unidades de producción, con eso disminuye el becerro y aumenta el precio.
“A los que mantuvieron sus vacas y sus becerros les va bien, pero quien tiene nada más la mitad de sus vacas no va a tener sus becerros”, afirma.— WENDY UCÁN CHAN
