• Dos canadienses caminan por una calle de Progreso. Los palos que llevan son para ahuyentar a perros
  • Extranjeros juegan un partido de pickleball en una cancha de tenis de Progreso. Abajo, una reunión de los extranjeros en un parque

PROGRESO.– De octubre a marzo cientos de canadienses trasladan su residencia a las costas del municipio progreseño, rentan casas de playa en Chuburná, Chelem, Progreso, Chicxulub, Uaymitún y Telchac Puerto, donde pasan la temporada de invierno.

Muchas parejas de canadienses, todos jubilados y pensionados, residen en casas veraniega de Progreso y Chicxulub, grupos se concentran en la canchas deportivas de los parques de la colonia Benito Juárez y fraccionamiento Brisas por el mismo rumbo del oriente de la ciudad, donde practican el pickleball, un juego, que dicen es parecido al tenis, solo que la pelota es más blanda.

Los extranjeros se trasladan en sus camionetas, otros a pie o en bicicleta, también hay quienes viven en Chicxulub y se trasladan en autobuses o taxis colectivos. Los grupos son de 50 canadienses que en parejas (matrimonios participan en los juegos).

Buscarán otros estados con playa

Disfrutan su estancia en el puerto, conviven entre ellos, son una comunidad extranjera muy unida, pero muchos podrían no retornar en la próxima temporada que inicia en octubre, y que buscarán otros lugares, en otros estados costeros.

El motivo, explican Carlos y Grace, es que Progreso se ha vuelto en un puerto muy caro, explica que los restaurantes del malecón han elevado los precios de los platillos que no solo afecta a los canadienses, sino también al turismo local, a los habitantes.

También la renta de las casas, se ha encarecido, comenta Grace: antes, hasta hace dos o tres años, costaba 800 dólares, ahora es de 1,500 dólares. Una casa en la orilla de playa, la renta es de 2,000 dólares, suma que consideran impagable para los jubilados y pensionados canadienses.

Son cientos de matrimonios extranjeros que pasan seis meses en la costa progreseña, hay canadienses que son dueños de casas, en marzo de marchan y luego retornan en octubre, lo mismo que otros que se trasladan para pasar dos, tres, cuatro meses o todo un semestre.

“Todo es caro en Progreso”

Pero la amenaza para el turismo extranjero, refieren Grace y Carlos, es que todo es caro en Progreso, restaurantes, casas, alimentos, taxis, lo que más les afecta en su economía es la renta, que se ha disparado en el último lustro, cada año sube, piensan que para octubre las que ahora cuestan entre 800 y 1,500 dólares subirían 100 o 200 dólares más, otros costarían 2,500 dólares mensuales.

A los canadienses, dicen, les gusta Progreso, los puertos de Chelem, Chuburná y Chicxulub, hay tranquilidad, viven cerca uno de otro, pueden salir a caminar en las calles y playas, van armados con palos porque hay muchos perros callejeros. Se reúnen en negocios que los mismos extranjeros instalan.