La iglesia de San Antonio de Padua recibe información de sus fieles sobre la gravedad del narcomenudeo en Tekit y su párroco, Luis Martín Tuz Chi, exhortó a los gobiernos federal, estatal y municipal que cumplan con su responsabilidad ante este problema en aras de la paz en este pueblo.
El sacerdote afirmó que el linchamiento ocurrido en Tekit no es para minimizar ni para maximizar, sino para que las autoridades, la sociedad y la iglesia trabajen para evitar muertes de este tipo en el Estado.
El Diario informó que la tarde del lunes 24 de enero pasado un joven conocido como “El Wero” (Ismael Abán Canché) ingresó a casa de María Candelaria Sosa Poot y la atacó con una madera causando la muerte de la mujer de 69 años de edad.
Horas más tarde, vecinos enardecidos y hartos de los ataques perpetrados por “El Wero” fueron a su casa, obligaron a la madre que lo entregara a la Policía de investigación y la municipal.
En el trayecto a la comandancia los oficiales fueron interceptados por una turba de 400 personas que bajaron de la patrulla al detenido, lo golpearon, apedrearon, rociaron con gasolina y prendieron fuego hasta que el cuerpo quedó quemado.
Problemas con las adicciones en Tekit
“El Wero”, según relató su madre Leticia Canché Suárez en una entrevista que publicó el Diario el domingo, empezó a consumir drogas a los 12 años. Era adicto al “cristal” y eso le causó problemas psiquiátricos y una conducta antisocial.
La Secretaría de Seguridad Pública ya detuvo a cinco personas que presuntamente participaron en el asesinato de “El Wero” en cumplimiento de una orden de aprehensión de un juez de Control y se abrió un proceso penal contra los acusados: Miguel A.N., de 33 años, presunto instigador del linchamiento; Vicente Raúl N., de 58 años; Luis Ángel N., de 30; José N., de 29; y José G.C., de 32.
Entrevistado sobre estos acontecimientos de violencia en Tekit, el padre Luis Martín dijo que hay muchas otras cosas que deben escandalizarnos más que ese linchamiento, como es el narcomenudeo cada vez más creciente en los municipios de Yucatán.
“El de Tekit no es el primer linchamiento en el país, suceden en Chiapas y otros lugares, pero hay más muertes por las drogas”, señaló. “Precisamente recibimos las denuncias que acá se vende drogas y ha proliferado este problema en el pueblo. Es un tema no actual y no es un tema únicamente de Tekit. Es un problema de años en nuestros municipios. Antes se hablaba de droga y nada más, pero hoy es un problema grave”.
También dijo que este caso de linchamiento en Tekit es un mensaje muy fuerte para que los gobiernos actuales sigan trabajando contra las drogas y que no lo solapen porque se va perdiendo la tranquilidad en los municipios.
El doble asesinato violento que ocurrió en Tekit el mismo día generó diversas reacciones, según comentó, primero porque hay sufrimiento y dolor en las dos familias, y segundo, porque nada justifica lo acontecido y el modo en que fallecieron esas dos personas.
“Son familias del mismo pueblo que están sufriendo la pérdida de su ser querido, sienten tristeza y dolor”, señaló el sacerdote.
“Tekit es una comunidad donde gran parte de los habitantes son creyentes y participan en las celebraciones eucarísticas de la iglesia, hay personas que tienen una vida de apostolado y de servicios por medio de la pastoral”, expresó.
¿Qué llamado ha hecho la parroquia ante estos hechos?
“Mira, yo no estaba aquí cuando sucedió esto. Anoche (por el miércoles 29) tuve la primera celebración. No estaba aquí porque todo el prebisterio fue a un curso a la ciudad de Mérida. Esa noche hicimos nuestra celebración y ofrecimos la misa para ambos fallecidos, por ambas familias, para que los creyentes se conciencien”, explicó.
“En el Evangelio hablé de la parábola del sembrador que sale a sembrar las semillas, va en la vereda del camino entre piedras, entre espinas y en tierra buena. Dos cosas les decía a los fieles, al respecto. Lo primero fue que debemos tener siempre nuestra mente y nuestro corazón abiertos a la gracia de Dios, si no tenemos apertura, Dios no llegará a nosotros y eso no se obliga”.
“Los invité para que sigamos siendo una tierra buena y la semilla de la palabra de Dios permee entre nuestras vidas, y segundo, tenemos que ser sembradores ante esos acontecimientos, no bajar la guardia, seguir en lo nuestro que es muy claro lo que Jesús de Nazaret nos transmitió y enseñó: el amor al prójimo y la misericordia”.
¿Cómo ve usted a la gente ante estos hechos?
“Veo miradas tristes, se manifiesta en sus rostros la tristeza y el dolor por lo que se vive”, indicó.
¿Afecta la vida del pueblo?
“Desde luego. Acá muchas cosas afectan la vida de Tekit. Lo que ocurrió es muy lamentable”, dijo. “Si pasaron por el centro del pueblo verán una relativa tranquilidad, pero hay mucho silencio, mucho hermetismo. Tekit es conocido por sus guayaberas y por ser un pueblo eucarístico”.
“Cuando comentamos estos hechos con la gente de la pastoral de la iglesia coincidimos en que las personas que hicieron esto han puesto a un lado o sacado de sus vidas a Dios”, subrayó.
“Dios es el ser supremo absoluto. Si él no habita en nosotros, entonces ¿quién lo habita? El mal, Satanás, es clarísimo. Vimos la insensibilidad en ese linchamiento, los vídeos que transmitieron, la gente riéndose, hubo personas que llevaron a sus hijos, niños pequeños y adolescentes, es muy lamentable, son pecadores. Sería lamentable que esas personas (la turba) sean personas eucarísticas y misericordiosas, pues no creo que hayan sido capaces de hacer semejante atrocidad”, apuntó.
“Son personas que están alejadas de Dios, indistintamente si son católicos o no católicos, eso no tiene nada que ver”, dijo.
¿La iglesia hará algún programa para que vuelva la paz?
“Sí, de hecho estamos organizando con algunos padres que han estado en esta parroquia una jornada de oraciones, hemos extendido nuestras condolencias y manifestado nuestra consternación por los lamentables hechos”, indicó.
“Hacemos un llamado a la autoridad, a las familias, a todos en general para que cambiemos y transformemos esta realidad que vive hoy Tekit. Este municipio tiene muchas cosas y tradiciones muy bonitas, sería desafortunado que un evento marque a todo un pueblo, que no es así. Una minoría no puede manifestar que el pueblo sea así, hay mucha gente muy amable, cariñosa, afectiva, de verdad católica y trabajadora”, dijo.
Hay una alerta de que esto pudiera propagarse en otros municipios.
“Ayer leíamos en la prensa y las redes lo de Ucú y de otros pueblos (Seyé). Sí, ya lo toman como una incitación. Cuando vemos a las personas en su aspecto más primitivo, no somos los seres que aplica la ética que nos enseñaron. Como hombre somos guiados por nuestros instintos que también los tenemos de defensa, también de agresividad y muchas otras cosas”.
“Si nos quedamos solo en ese nivel, obvio, esto va suscitando eso, pero creo que hay que dar el siguiente paso como seres humanos. Somos personas razonables que no se deja guiar solamente por sus instintos, sino por la razón”, reiteró.
“Hay que trascender no solamente a lo humano, sino a lo cristiano. Como discípulos de Jesús nunca nos invitarían ni caeríamos en esas cosas. Creo que sí es un peligro (que se propague los linchamientos), pero creo que la invitación y tal vez la tarea de ustedes como medio de comunicación que tiene un alcance muy grande en nuestro estado es para hacer conciencia que la diferencia de los animales es que nosotros tenemos raciocinio, inteligencia, voluntad y libertad”.
¿La autoridad municipal tiene alguna responsabilidad en esto?
“Ahora son muy dados a la crítica, ¿no? Que el alcalde, que la otra autoridad, no solamente es al alcalde de aquí, le sucede a otros alcaldes, porque muchas veces, no sé cómo decirlo, la autoridad de fuera y la municipal a veces cuando intentan hacer algunas cosas, de repente quieren poner orden en su pueblo, sin embargo, de repente con llamadas y todo de personas quienes protegen a estas personas que venden droga lo impiden. Si no hay un trabajo entre los niveles de autoridad, tanto municipal, estatal y federal que asuman de verdad su responsabilidad, no llegaríamos a tanto como ese linchamiento”.
¿Cuál es el llamado del párroco al pueblo de Tekit?
“Es el llamado a la paz. A replantearnos nuestra vida hacia quién o bajo la mirada de quién construimos nuestra vida”, dijo.
“Independientemente de nuestro credo, seas católico o no católico, si somos creyentes, nuestra vida debe estar siempre construida bajo la mirada del Creador y bajo la mirada de Dios”.
