TIZIMÍN.— Con una concurrida participación, habitantes de la comisaría de Sucopo y visitantes celebraron ayer martes el tradicional baño de San Juan, una práctica ancestral de origen maya que aún se preserva en la comunidad y símbolo de fertilidad y abundancia.
Desde el mediodía pobladores se dieron cita en el centro de la comunidad para unirse a la procesión que se dirigió al cenote “Siete Bocas”, para participar en el ritual de ofrecimiento a San Juan, con pozole con coco que simboliza la gratitud y la fertilidad.
El comisario municipal, Armando Cupul Rosado, explicó que esta celebración tiene raíces mayas.
“Hoy es un día muy importante para nuestro pueblo, es día de fertilidad y de energía buena, la tradición indica que si un árbol no ha dado frutos, se le regaña y se le dan cintarazos y al año siguiente es casi un hecho que da frutos”, dijo.
“También otra creencia que se emplea es el uso de las hojas de la planta de nabanché que, según la tradición, ayudan a alejar las malas vibras, algunas personas se bañan con agua de las hojas”, manifestó.
Tras el mensaje del comisario, que hizo una remembranza del festejo, mujeres ofrecieron pétalos de flores y hojas de nabanché al ojo de agua dulce, en memoria de quienes han fallecido.
Además, con ello se busca pedir permiso y protección a los antiguos guardianes del lugar antes de que los hombres se lancen al agua.
Posteriormente, jóvenes, niños y adultos se lanzaron uno por uno al cenote desde diferentes alturas, siendo la más baja de nueve metros, seguida de la de 10.6 y la más alta de 12 metros.
Cabe señalar que antes estuvo el gobernador Joaquín Díaz Mena, acompañado del alcalde Adrián Quiroz Osorio, para poner en marcha un programa de sistema de riego con paneles solares y el arranque de un camino saca cosechas.
Tras concluir el evento oficial, ambos acudieron al cenote, pero no permanecieron en todo el ritual.
