TIZIMÍN.— La declaratoria oficial de la iglesia de los Tres Reyes como Santuario Diocesano trajo consigo una celebración solemne, encabezada por las autoridades eclesiásticas, que recordaron a los fieles la importancia histórica y espiritual del reconocimiento otorgado al templo de los Santos Reyes.
La celebración fue presidida al mediodía por el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega, quien explicó que, aunque la comunidad llevaba años refiriéndose al templo como santuario, en los archivos no existía ningún decreto que lo confirmara oficialmente.
Además, recordó que el padre Pedro Echeverría López —anterior párroco— impulsó insistentemente la petición de este reconocimiento. “Analizamos con el consejo presbiteral las condiciones necesarias: que lleguen peregrinos de diferentes lugares, que vengan a venerar a los Santos Reyes y que exista atención pastoral suficiente, como confesiones y demás sacramentos”.
“Finalmente se autorizó, aunque ya no le tocó verlo al padre Pedro”, expresó el arzobispo.
En su homilía, monseñor Rodríguez reflexionó sobre la figura bíblica de Jesús como “Rey de justicia y de paz”, destacando la necesidad urgente de estos valores en el México actual.
“Hoy hay una gran ansia de justicia. No hay paz sin justicia”, afirmó y señaló que el ámbito judicial es “como arenas movedizas” donde es fácil caer en la corrupción, y lamentó que existan inocentes pagando culpas que no deben, mientras otros culpables quedan impunes.
También llamó a clamar al Señor por la disminución de la violencia y por ambientes de mayor seguridad, aun reconociendo que en Yucatán persiste un clima de paz que debe cuidarse y fortalecerse desde cada familia y comunidad.
El prelado citó la figura de San Juan Bautista como ejemplo de integridad y austeridad. “Su sola persona es un llamado a la pobreza espiritual”, dijo, exhortando a los fieles a vivir con sobriedad, especialmente en tiempos de consumismo.
Además, recordó que no basta con proclamarse católico: “Lo que vale ante el Señor son las obras de justicia y de paz. El modo en que nos tratemos unos a otros es lo que cuenta”.
El arzobispo invitó a los habitantes de Tizimín a asumir con compromiso este nuevo reconocimiento como santuario, buscando vivir una vida santa y recordando que la santidad es para todos, sin importar su profesión.
Con la nueva designación, la Parroquia de los Santos Reyes se convierte en un punto de referencia espiritual para miles de peregrinos que cada año visitan Tizimín, especialmente durante la tradicional fiesta de los Tres Reyes.
La comunidad celebró con alegría este reconocimiento tan esperado, que fortalece su identidad religiosa y renueva su compromiso de vivir y promover la devoción a los Santos Reyes.
Al concluir la misma cumplieron con la imposición de los cetros que a partir de este día portarán los Santos Patronos y enseguida procedieron a la develación de la placa en la entrada principal de la parroquia.— Isauro Chi Díaz
