IZAMAL.— En el marco de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe se observó el arribo y paso de contingentes de antorchistas que llegaron a la ciudad para visitar el Santuario de Nuestra Señora de Izamal.
A lo largo del día, el sonido de las sirenas que acompañaba en las jornadas previas a los peregrinos fue disminuyendo hasta desaparecer.
Espacios públicos como los corredores del Palacio Municipal y el estacionamiento del convento estuvieron despejados, en contraste con los días anteriores, cuando permanecían ocupados por los antorchistas y los grupos de apoyo.

La presencia de peregrinos fue reducida. Algunos aprovecharon para dar un último recorrido por la ciudad, en tanto que pocos requirieron los servicios de alimentación en los locales del mercado municipal.
No obstante, comerciantes fijos y semifijos coincidieron en que la llegada de los antorchistas representó un importante respiro económico durante los días de mayor afluencia.
Con ello se cierra un año más de peregrinaciones hacia el santuario mariano de Izamal en honor de la Guadalupana.
Por otra parte, anteanoche culminó la fiesta en honor de la Inmaculada Concepción.
En la misa se llevó al cabo el ritual del manto, un acto simbólico que representa la pureza y el cielo, mediante el cual los devotos se encomiendan a la protección y amparo de la Virgen.
Al término de la ceremonia, la imagen fue trasladada al interior del santuario.
El recorrido incluyó el pasillo del claustro exterior hasta llegar a las escalinatas que conducen a su camarín, donde fue colocada.
Posteriormente la imagen apareció de manera breve en el balcón del retablo principal.— MEGAMEDIA
