TZUCACAB.— El intercambio comunitario de semillas de maíz criollo comenzó en municipios del sur del estado, como parte de una estrategia para ampliar la diversidad genética de los cultivos y reducir riesgos ante sequías y variaciones climáticas.
Productores participan en el programa “Pase en Cadena”, mediante el cual la semilla pasa de mano en mano entre familias milperas, con el compromiso de reproducirla, seleccionarla y entregarla posteriormente a otros agricultores.
El objetivo es fortalecer la conservación de variedades locales y asegurar su permanencia en las milpas de la región.
La iniciativa busca incrementar la diversidad genética disponible en las comunidades, lo que permite contar con materiales mejor adaptados a distintas condiciones de suelo y clima.
Con ello, los campesinos refuerzan su capacidad de respuesta ante escenarios adversos y fortalecen su soberanía alimentaria.
En el proceso intervienen técnicos de Heifer International y especialistas agroecológicos del programa Cosechando Soberanía, quienes brindan acompañamiento en criterios de selección, manejo sanitario, conservación y registro participativo de variedades, bajo un esquema de conservación in situ que mantiene la semilla en manos campesinas.
Mediante el proyecto Milpa para la Vida, Fase II, se ha aportado semilla y equipamiento a productores de las Escuelas de Campo en Noh Bec, Pisteakal y Tzucacab, quienes ya iniciaron la recuperación y selección de materiales del ciclo anterior para integrarlos al intercambio.— MARTÍN CHAC BACAB
