PROGRESO.— La misión de ayuda humanitaria con destino a Cuba se encuentra en impase técnico y administrativo ya que, a pesar de la urgencia por zarpar este jueves, una serie de inconsistencias documentales y retrasos en la carga mantienen al buque atracado en los muelles.
Se había programado que la nave zarpara desde el puerto de Yucalpetén, llevando una carga de cerca de 30 toneladas consistente en víveres, artículos de higiene personal, bicicletas y 73 paneles solares de 609 watts, suficientes para abastecer de energía hasta 10 casas.
Problemas para que el “Granma 2” zarpe de Progreso a Cuba
El primer obstáculo surgió durante la inspección de la Capitanía de Puerto, pues la embarcación presentaba en el casco el nombre simbólico de “Granma 2”, una rotulación que carece de validez oficial y generó extrañeza entre las autoridades marítimas.
Luego de las verificaciones correspondientes, se aclaró que el nombre registrado legalmente es “Maguro”, el cual debe ser rotulado conforme a la normativa internacional para permitir su identificación y despacho.
A este inconveniente se sumaron fallas críticas en la documentación: el despacho de salida no ha sido autorizado debido a que los papeles de la nave están incompletos.
Además, se detectaron irregularidades en el estatus legal de la tripulación, destacando la falta de visas necesarias para realizar la travesía internacional.
Apoyo a Cuba desde Progreso: carrera contra el tiempo
La logística de carga también ha jugado en contra. Al cierre de esta edición, se reportaba el retraso de dos camiones, siendo crucial la llegada de un camión con paneles solares.

La urgencia de que el barco abandone el puerto este mismo jueves radica en el simbolismo de la fecha: el próximo 21 de marzo se conmemora una jornada de solidaridad mundial con la isla, y los organizadores esperan recibir el cargamento en el malecón cubano ese mismo día.
Desde Presidencia avalarían que zarpe el barco
Se averiguó que, dada la naturaleza del viaje y la complejidad de los trámites pendientes, los responsables buscan agilizar las soluciones a través de gestiones directas ante la Presidencia de la República.

El objetivo es subsanar las omisiones administrativas en las próximas horas, pues con un tiempo de navegación estimado en 48 horas, cualquier retraso adicional impediría cumplir con el itinerario programado.






