TIZIMÍN.— El crecimiento acelerado de la zona veraniega en el puerto de El Cuyo ya se refleja en las grandes construcciones que le han dado una nueva imagen a lo que fue, en años anteriores, el principal refugio de los vacacionistas.
Habitantes del puerto indican que, en los últimos cinco años, predios que hasta hace poco más de una década eran casas pequeñas que se rentaban en Semana Santa y temporadas altas han sido vendidos a foráneos.
Estos nuevos propietarios han levantado grandes edificaciones para usarlas como casas de descanso durante la temporada vacacional.
Este auge inmobiliario se detonó aún más con eventos como el Cuyo Beach Festival, que se realizará este fin de semana, fenómeno que también ha derivado en que algunos particulares se apoderen de calles para usarlas como propiedad privada.
Abuso y privatización
En administraciones pasadas, según los propios pobladores, hubo comisarios que vendieron o concesionaron esos espacios a cambio de fuertes sumas de dinero.
Esta situación es causa de inconformidad generalizada por las afectaciones que, a futuro, representan para el desarrollo del puerto.
El caso más reciente ocurrió la mañana del domingo pasado, cuando un grupo de pobladores, encabezado por integrantes del comité comunitario, decidió reabrir la calle 4, de la zona veraniega. La vía había sido cerrada hace unos días con varengas y lonas para impedir el paso a peatones y bañistas.
Esa vía siempre ha sido un acceso público a la playa, aseguran los pobladores. Durante la jornada de protesta, los inconformes retiraron la reja que obstruía el paso y posteriormente le prendieron fuego como medida de presión.
Exigen certeza jurídica
En redes sociales los habitantes alertan que, así como ocurrió en la calle 4, existen otros accesos que ya han sido tomados por particulares.
Por ello, piden a las autoridades correspondientes que verifiquen la legalidad de esas ventas y otorguen certeza jurídica a quien corresponda, respetando siempre los accesos asignados a la playa.
