TIZIMÍN.— Entre raíces, hojas secas, frascos y pequeñas bolsas de hierbas medicinales transcurre buena parte de la jornada de Vladimir Mendoza Correa. Desde hace más de 40 años se dedica a la medicina naturista y mantiene vivo en Tizimín un conocimiento que, pese al avance de los medicamentos modernos, todavía es buscado por habitantes de la ciudad y de las comisarías.
Su espacio en el mercado provisional no parece un consultorio: es apenas una mesa común, cubierta con un mantel azul, sobre la que descansan bolsas con plantas secas y preparados. Él mismo los identifica con etiquetas en las que anota el nombre del padecimiento y la forma de utilizarlos.
Siempre con su bata blanca y un sombrero que se ha vuelto parte de su identidad, recibe durante el día a hombres y mujeres que llegan a consultarle sobre distintos males.
Repertorio vegetal
Entre las plantas que forman parte de su repertorio están el chiintok’, cuya raíz utiliza en algunos preparados; la majagua; el eelemuy; las hojas de zapote y el ts’uts’uk, además de otras especies que aprendió a reconocer desde que comenzó a interesarse por la herbolaria.
Parte de ellas las obtiene directamente del monte. Incluso ha adquirido terrenos para conservar y aprovechar las especies que conoce.
Cuando camina por el campo, explica, muchas personas solamente ven maleza, mientras que él identifica plantas con algún posible uso medicinal.
Su interés comenzó desde niño, pues creció en contacto con el monte y observaba cómo su padre comercializaba plantas y otros productos naturales.
Curiosidad y lectura
Con los años, aquella curiosidad se convirtió en una búsqueda personal que complementó con la lectura de libros y estudios relacionados con la farmacología y las neurociencias.
“Para mí todo es medicina”, dice mientras muestra algunas de las plantas empaquetadas que mantiene en su pequeño establecimiento rústico.
Laboratorio
En su domicilio, dice, tiene un cuarto de aproximadamente tres por cuatro metros, donde prepara parte de sus productos y permanece su laboratorio.
Según relata, uno de los padecimientos por los que más lo consultan son las piedras, ya sea en los riñones, la vesícula o la próstata. Para estos casos no utiliza una sola planta, sino combinaciones de varias especies, dependiendo de lo que le refiera cada persona.

También prepara productos solicitados para problemas de presión arterial, colesterol y otros padecimientos.
Mendoza Correa asegura que muchas personas llegan hasta él por recomendación de otros clientes y que sus preparados han sido enviados incluso a otras partes de México y al extranjero.
Su confianza en la medicina naturista también está ligada a experiencias personales. Hace más de 25 años padeció en cuatro ocasiones problemas de piedras: dos en el riñón, una en la próstata y otra en la vesícula.
A partir de ello, afirma, se interesó todavía más en investigar las plantas.
Hábitos y alimentación
“Yo trato de vender cosas que curan”, expresa, aunque reconoce que las personas también deben modificar hábitos y cuidar su alimentación.
Su postura frente a los tratamientos convencionales es crítica en algunos aspectos. Considera que existe una diferencia entre controlar un padecimiento y curarlo, pues muchos medicamentos convencionales se utilizan durante largos periodos para mantener ciertas enfermedades bajo control.
Sin embargo, la eficacia de los preparados naturales corresponde a su experiencia y a los testimonios de sus clientes, que no sustituyen la valoración ni el tratamiento de un profesional de la salud.
Además de su actividad como naturista, Mendoza Correa es psicólogo clínico. Cuando atiende casos relacionados con la salud mental, señala, también recurre a medicamentos convencionales si los considera necesarios.— WENDY UCÁN CHAN
Herbolaria
Del solar a la mesa, las plantas medicinales siguen vivas en la herbolaria de Yucatán.
Albahaca silvestre
Se usa como cicatrizante de granos, heridas y llagas, en baños o aplicación local.
Sábila
Se aplica en quemaduras leves, cortes, ronchas y caída del cabello. Por vía oral se usa para gastritis, diabetes y catarro.
Árnica
Dolor de estómago, reumatismo y diabetes. Entre las plantas del jardín tiene uno de los mayores valores de uso.
Chaya de monte
Piedras en los riñones, combinada con otras plantas como el chintok’ y el e’lemuy.
Epazote
Parásitos intestinales, en infusión.NOTA: Son usos tradicionales, no tratamientos comprobados. El CICY indica que solo algunos usos están validados.
