Por Eugenio RIVAS ALONSO

(Artículo publicado el 7 de noviembre de 2003)

Cuando conversaban dos amigos sobre los pecados cometidos en el caso Medina Abraham, uno, por asociación de ideas, recordó y recitó la décima inmortal del poeta vallisoletano español Gaspar Núñez de Arce: Conciencia nunca dormida, muda y pertinaz testigo que no deja sin castigo ningún crimen en la vida.

La ley calla, el mundo olvida, mas ¿quién sacude tu yugo? Al Sumo Hacedor le plugo que a solas con el pecado fueses tú, para el culpado, delator, juez y testigo.

“Plugo” es el pretérito indefinido del verbo irregular placer. También es válido “plació”. Por razones de rima, el poeta dice que “al Sumo Hacedor le plugo”, en vez de “Dios quiso”.

Cristiano, patriota, político, Núñez de Arce (muere en 1903) fue fiel servidor de sus ideales -según sus biógrafos-, caló hondo en los problemas de su tiempo y los llevó con sinceridad a su obra literaria.

A 100 años de su muerte sigue calando hondo en los problemas, incluso los nuestros.- ERA- Mérida, Yucatán, noviembre de 2003

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