(Primera Columna publicada el 27 de mayo de 2009)
La entidad cívica “Sociedad en Movimiento” está en campaña semanal. Una campaña de oportunidades a los 30 candidatos a las diputaciones por Yucatán. Oportunidades, en forma de cuestionarios, para decir quiénes son, cómo piensan, qué ofrecen. Una campaña para mover a los ciudadanos a razonar su voto.
Con sus 20 preguntas de “sí” o “no”, el segundo cuestionario es un arma democrática que abre en canal la mente, la voluntad y la intención del cuestionado. Las desnuda ante el escrutinio electoral. Si está de disfraz tiene que quitárselo.
Ayer publicamos el resultado. 17 candidatos respondieron. Son los del PAN, el Panal y el Partido Social Demócrata (PSD), más dos de los cinco de la alianza del Partido del Trabajo y Convergencia.
13 se negaron a responder. Son los candidatos del PRD y el PRI, más tres de la alianza. Alegaron que debido a la índole de los temas no están de acuerdo con el método escogido para las respuestas. Que antes de responder deben oír las voces de todas las ideologías.
La mayoría de los temas viene de polémicas públicas como la inversión privada en áreas energéticas, la reducción del dinero que el gobierno da a los partidos políticos, el aborto, la pena de muerte, el matrimonio entre personas del mismo sexo…
Una pregunta en particular tiene calado profundo: “En caso de que su pensamiento sea diferente a la tendencia de su partido, ¿votaría de acuerdo con su propia convicción?”.
La impresión de la columna es que los candidatos del sí no tienen miedo ni reparos en que se les vea tal cual son. Hablan en estos tiempos en que el silencio es el refugio convenenciero o cómplice que se busca al huir de una verticalidad incómoda. Se definen en estos días de incertidumbres que desorientan o paralizan. No dicen: votaré en el Congreso como tú quieras. Ponen las cartas sobre la mesa: votaré de acuerdo con mi conciencia. Cada uno con su propia personalidad. Los electores saben a qué atenerse con ellos.
Es distinta la impresión de la columna sobre los candidatos del no, sobre todo cuando reaccionan en muchedumbre a preguntas dirigidas al individuo. Se van en tropel a la estampida. La masa desplaza a la personalidad. Someten las convicciones a consultas. Se escabullen de preguntas que pueden pintarlos de cuerpo entero. Parece que tienen la certeza, o por lo menos el temor, de que sus respuestas, si son francas, les van a hacer un hueco a sus candidaturas. O les van a costar el favor del mandamás.
Los candidatos del sí se abren de capa. Se tiran al agua. Los candidatos del no se encierran en su concha. No tiran la careta. En un caso, claridad que invita al compromiso con los principios. Aquí y ahora. En el otro, oscuridad que favorece la transacción y ampara el acomodamiento a las circunstancias.
Los candidatos del sí surgen del cuestionario como hombres y mujeres que estarán de pie frente a la tormenta. Los candidatos del no siembran la sospecha de que irán por donde sople el viento. Sí o no. Faros y veletas. Es lo que ve la columna en el horizonte electoral.
