(Primera Columna publicada el 29 de febrero de 2012)

Se ha registrado en la vida política de Rusia un suceso que la relaciona con Yucatán: 30,000 ciudadanos formaron una cadena en las calles de Moscú para manifestar su repudio a la candidatura de Vladimir Putin en las elecciones del domingo 4 de marzo. El “hombre fuerte”, hoy primer ministro, quiere ser, por segunda vez, presidente de la república.

Vladimir Ruzhcov, un líder de la oposición y el organizador de la cadena, expuso el objetivo de la protesta: “La gente lo que plantea no es el cambio de personas: lo que dice la gente es que hay que cambiar el sistema, que se necesitan reformas de verdad, reformas sociales, reformas económicas y políticas”.

Más claro: no se trata de un rechazo a Putin como persona sino a la manera de gobernar representada por su candidatura. La columna recomienda que se aplique este criterio ruso a nuestras elecciones de julio próximo.

El “Diario” ha informado en estos días de cuatro síntomas de la corrupción que invade al gobierno: los fraudes de los pozos; de las compañías fantasmas de la Coordinación General de Comunicación Social (CCCS ) del Ejecutivo; de los apoyos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y de las desaparecidas cuotas que se descuentan a los salarios de los trabajadores de la salud, en una práctica viciada que, según se teme, puede afectar otros campos de la administración pública. En conjunto suman centenares de millones de pesos.

Veamos, en los apoyos del Conacyt, una de las estrategias del sistema. La empresa apoyada, que es una fábrica de hamacas, emite una factura a nombre de una factoría de tejidos por una venta simulada. El mismo día, la tejedora expide un cheque a favor de una maquiladora artesanal. Al día siguiente, un juan de los palotes cobra el cheque en efectivo sin acreditarse como representante de la maquiladora. Un atentado contra las leyes bancarias.

En operaciones semejantes están involucradas unas cinco o seis compañías. Todas son propiedad de Michel Wabi Madáhuar, pero aquí está el detalle: la mayor parte del monto de los cheques cobrados nunca llega a este señor. ¿A dónde fue ese dinero del Conacyt? No se sabe: se sospecha.

En una de estas “transacciones”, Wendy Jiménez Cervera, esposa de Mario Sobrino, expide a la CCCS, nombre oficial de la jefatura de prensa del gobierno del estado, facturas por servicios inexistentes. Mario es hermano de Carlos, ex presidente del PRI y asesor de la gobernadora.

Más de 80 empresas están involucradas en este contubernio gigantesco diseñado para desviar el presupuesto de sus destinos legítimos. ¿A dónde va ese dinero multimillonario que se fuga a través de la jefatura de prensa? No se sabe: se sospecha.

¿Cuál es el paradero final de las cuotas sustraídas a los trabajadores. No se sabe: se sospecha.

Ediles panistas denuncian que en 19 municipios se ha desatado “a lo loco” la construcción de pozos a cuatro veces su valor: cuestan 8,000 pesos y los cobran a 85,000. ¿A dónde va la caudalosa diferencia? No se sabe, oficialmente, pero se sospecha: a financiar la campaña del candidato del PRI a la gubernatura, Rolando Zapata Bello.

El PRI lo niega, pero sólo con palabras: sin la demanda de una investigación que desvirtúe la acusación. En cambio, los panistas afirman que presentarán la denuncia formal ante las autoridades correspondientes.

El PRI nunca ha pedido que se investiguen, ni a fondo ni en la superficie, los cargos de latrocinio y prevaricación en pandilla, con el agravante de ocultación y mentira, que se han acumulado contra el gobierno de Ivonne Ortega en los cinco que lleva en el poder. La señora tampoco. Una que otra vez se utiliza a un Congreso incondicional para dar el carpetazo. A nuestro juicio, se despliega así un paisaje panorámico del sistema corrupto organizado por los funcionarios que el partido eleva al poder por medio de las elecciones.

Se ha levantado ante el candidato del PRI una cruz que tendrá que cargar apenas comience la campaña: la necesidad de desligarse, de palabra y de obra, de la gestión desaseada de la gobernadora si quiere merecer el voto de sus conciudadanos. Tarea difícil. Ingrata. Otra cruz para el señor Zapata, pues, según la semblanza publicada en este periódico, hace 25 años que sirve al sistema que en las elecciones tendrá el deber cívico de repudiar y combatir. Es, en Yucatán como en Moscú, lo que dice la gente.— Mérida, Yucatán, 28 de febrero de 2012.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán