Recomendada

El sueño llamado París: dos jóvenes yucatecas, con miras a los Juegos Olímpicos 2024

Con veinte años de edad, Adirem Tejeda Amaro es la capitana del conjunto nacional de gimnasia rítmica. Y con 18, Dalia Alcocer Piña apunta a ser en un futuro que va a lo inmediato
domingo, 17 de julio de 2022 · 01:30

Dos jóvenes yucatecas que decidieron dar un paso que muchas, a su edad, no se animan, o les bloquean en casa, van encaminadas a un sueño que a base de esfuerzo podrían ver hecho realidad.

Imagine nada más: con veinte años de edad, Adirem Tejeda Amaro es la capitana del conjunto nacional de gimnasia rítmica. Y con 18, Dalia Alcocer Piña apunta a ser en un futuro que va a lo inmediato, a ser base de este equipo tricolor que ganó la semana pasada dos medallas de plata y una de oro, dejando al país entre lo más granado de esta disciplina, metido entre las potencias.

Una pregunta para ambas llega desde los Domingos Especiales de www.yucatan.com.mx, a propósito de sus logros recientes y los planes que vienen: ¿Por qué ustedes sí?

“Es cuestión de mentalidad, primero, y de que puedas dedicarte con todo porque los objetivos no son inmediatos, son procesos que a veces duran mucho. Y eso es lo que desanima muchas veces”, expresa Adirem, quien hace cinco años, tras analizarlo en casa, recibió el visto bueno de sus padres para ir al campamento de la selección nacional. Desde entonces nada la ha bajado de allá.

Y Dalia señala que “siempre lo decimos: si lo sueñas es posible. Pero a veces con querer no basta, hay una serie de factores fundamentales”.

Medallistas yucatecas

Sin enumerar, se pueden sacar en conclusiones que además de la voluntad están circunstancias como la fortuna, que no es precisamente en aspecto de pesos, sino contar con cualidades, los apoyos desde casa y desde los escritorios, donde la mayor parte de las veces se gesta el futuro de los atletas. Triste realidad, porque a veces, los deportistas tienen las facultades, pero no el respaldo que se requiere.

Muchas veces el factor humano juega un papel fundamental. Ellas ganaron sus medallas en Río de Janeiro de jueves a sábado, el domingo viajaron de Brasil a México, en maratónico vuelo, y el lunes aterrizaron en Mérida. Pero ya, Adirem, el miércoles tuvo que cortar su descanso por asistir a un evento internacional en Guadalajara, y Dalia tomó un par de días más para descansar. Imposible reunirlas para una entrevista grupal, pues, como pudieron, aprovecharon el tiempo para estar con sus familias, ir a saludar a sus entrenadoras y niñas y jóvenes que, como ellas, quieren darse a conocer en esta disciplina tan exigente y rigurosa, de precisión y adaptación bárbara, más cuando se trabaja en equipo.

Ese trajín es mortal para muchos. Ellas lo ven como parte del trabajo.

“Dormimos en aviones, comemos en aviones, o en aeropuertos, esperando conexiones”, señala como ejemplo Adirem, y Dalia dice que “si consideramos que nos dedicamos exclusivamente a esto, trabajamos más de una jornada laboral”.

Así se las gastan, camino a la meta: los Juegos Olímpicos de París en 2024. Primero, van a embaucarse en el proceso conocido como “ciclo olímpico”, la línea de competencias que anteceden a la justa, incluyendo Juegos Centroamericanos y del Caribe, Juegos Panamericanos, Copas del Mundo, en sus diversas etapas, y los filtros finales, los campeonatos regionales, que vaya que son de infarto, máxime cuando te esfuerzas y no logras la recompensa. Adirem vivió en carne propia el reto final para Tokio 2020, cuando quedaron a una nada del oro en el Campeonato Panamericano de Río de Janeiro, en lo que fue considerado como un robo para beneficiar al conjunto de Brasil y darle el pase a los Juegos.

“Mentalmente tienes que prepararte para todo”, comenta en el Centro Paralímpico de Yucatán la capitana del conjunto mexicano, que tiene a Blajait Aguilar como entrenadora principal. “En el Panamericano se vio, nos quitaron la clasificación. Y nos sentimos mal, pero a la larga, asimilamos y pensamos: ‘la siguiente no pasará, vamos a esforzarnos más’”.

De allí aparece otro precepto clave: no dejarse vencer. Ni por nada ni por nadie. Porque hay rivales en la duela y fuera de ellas.

Recordamos fotos de ellas siendo niñas. En nuestro Archivo aparecen imágenes de ambas cuando hacían sus pininos y, al verles ahora en esta etapa, la emoción contagia. A muchos obstáculos se tuvieron que sobreponer, incluso a derrotas. Pero siguen luchando por el mismo objetivo: la Olimpiada.

“A México hoy en día se le reconoce. La rítmica en México ha crecido, ahora vamos a los eventos y se respeta nuestro papel, no solo hablando de Centroamérica o Panamericanos. Ganamos hace poco la Copa del Mundo en Portugal. Antes no se pensaba en eso, pero ahora es una realidad: nuestra gimnasia va para adelante”, comenta Dalia, en una entrevista en el Gimnasio Solidaridad.

Y sí, efectivamente, pelean los puestos de privilegio con potencias como Brasil, Estados Unidos y Canadá, hablando de América, y de España, Italia, Francia, en Europa, entre otras de los demás continentes.

“Pocos creían que podíamos ganar esta medalla de oro en Portugal, pero lo logramos. ¿Cómo? A base de trabajar, trabajar y no desistir”, dice Adirem.

Y, sin contemplaciones ni sentimentalismos, les preguntamos también:

¿Es posible París 2024 para las yucatecas?

“Claro que es posible”, confiesa Adirem. “Tenemos un equipo que está mentalizado en lograr ese objetivo. No es ser seleccionada nacional y listo, para nada. Hay marcadas pautas que se tienen que seguir, vamos paso a paso en el proceso, que es largo. Nada nos garantiza que vamos a llegar, pero tampoco nada nos detiene en el esfuerzo para intentarlo”.

Dalia coincide: “Todo dependerá de nosotras, de nadie más. Y creemos en nosotras, eso es lo primero. El equipo está unido, somos una familia que sabe qué quiere lograr”.

Ciertamente, de aquí a la fecha de los próximos Juegos Olímpicos hay un trecho enorme. Al menos una veintena de competencias de élite separan el sueño, con la realidad del final del ciclo.

Hay algo que llama la atención en estas dos jovenes. No solamente quieren pensar en París, o en otras competencias. Desean, y se entiende lógico, dejar huella, ser referentes de su deporte y también para otras disciplinas en Yucatán.

En ambas entrevistas, se pudo notar el cariño que por ellas manifiestan niñas que practican, algunas como seleccionadas estatales incluso, y las que fueron sus entrenadoras cuando iniciaban. Creen, expresan las dos, que eso les motiva más.

“Nos gustaría ser referentes, poder servir de motivación a otras niñas, a niños que practican otros deportes, de que con dedicación y entrega, pueden alcanzar las metas”, señala Adirem mientras posaba para fotos con alumnas que toman cursos en el Paralímpico.

“Uno ve cómo te reciben las niñas, las maestras, y te emocionas. Esto es maravilloso”, dice Dalia.

Eso de emocionarse y enchinarse la piel también les da sensaciones enormes. “Cuando estás en el podio, en lo más alto y escuchas el Himno Nacional, vez la bandera, dices: ‘estamos en el camino correcto’”, se sincera Adirem mientras mira las medallas de Río que trae colgadas al pecho.

Y Dalia, agitando el listón de seis metros de largo con una mano, y sus preseas en la otra, remata: “Te hace pensar en que queremos más logros. Piensas: ‘la siguiente… vamos por la siguiente’”.

Desde el lunes, ya estarán otra vez en el Centro Nacional de Alto Rendimiento en Ciudad de México, su hogar durante largas temporadas. Allá es despertar, entrenar, comer, descansar y volver a entrenar. Lejos de casa, de los panuchos que Adirem añora, de sus seres queridos; lejos de los abrazos y apapachos de papá y mamá que a Dalia le arrebatan sonrisas. Ese es el sacrificio, el tributo que pagan por querer alcanzar sus sueños.

Dice Adirem: “París, allí te vamos”. Al tiempo.

Más de