MÉRIDA.- Luego de dos años de que comenzaron las operaciones del Tren Maya, desilusión y arrepentimiento son las palabras que resumen lo que sienten las comunidades que se encuentran en su ruta, afirma Rommel González Díaz, integrante del Consejo Regional Indígena y Popular de Ixpujil (Cripx) y de la Sociedad Cooperativa Chaac Lol, las cuales han promovido litigios en busca de defender su derecho a la autodeterminación.
“Desilusión porque se pensó que habría un gran impulso económico, una fuerte afluencia turística, mayores ingresos; se creyó que seríamos socios del proyecto y que crecería la economía comunitaria. Nada de eso ocurrió”, sostiene el activista.
Y es que, a decir del entrevistado, la razón de estos sentimientos fueron las múltiples promesas incumplidas a los integrantes de comunidades mayas.
Arrepentimiento por el Tren Maya
“Se expropió de manera irregular y se indemnizó, pero hoy la gente se arrepiente por haber entregado tierras a bajo precio…”, explica. Además, la ley establece que debieron otorgarse beneficios sociales —caminos, ciclovías y otras obras— como contraprestación por las tierras expropiadas y el megaproyecto, “que se dice es del pueblo”, pero no ocurrió señala.
“No se consultó a las comunidades indígenas como se debía hacer conforme a la ley. Siempre se prometió un esquema llamado Fibra (Fideicomiso de Inversión y Bienes Raíces), mediante el cual se nos asociaría como unidades indígenas para formar un gran fondo, cuyas acciones se colocarían en la bolsa. Con ello, supuestamente nos convertiríamos en socios del tren o del megaproyecto”, explica el entrevistado.
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“En términos económicos, al inicio solo se generaron empleos provisionales o temporales, principalmente de trabajo rudo: limpieza, excavación, labores físicas no especializadas, como albañilería básica en los tramos. No hubo una generación significativa de empleos especializados, relacionados con el manejo de tecnologías o de equipos”, agrega.
Promesas sin cumplir en la ruta del Tren Maya
“En la práctica, se trata de un megaproyecto sin afluencia. Casi no hay transporte ni flujo de personas. Si uno va a las estaciones, no encuentra gente y, por lo mismo, aunque exista una gran infraestructura, no se pueden vender artesanías, productos del campo ni la miel que se produce en la región, porque no hay turismo.
“Tampoco se cumplió la promesa de transportar nuestras mercancías hacia otros lugares. El tren casi no pasa y, cuando exista el tren de carga, será para grandes volúmenes: no se va a detener por unas cuantas toneladas de miel”, lamenta González Díaz.
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Además, considera que “los hoteles que también están en manos de los militares le están quitando afluencia a los hoteles locales, lo que genera una descompensación y lo que se puede considerar competencia desleal”.
Por otro lado, la presencia de la obra ha generado nuevas realidades y acentuado viejas carencias, entre ellas la fragmentación del territorio y los desabastos de agua y energía, además del aumento del valor de la canasta básica y la inseguridad en la zona.
Impacto del Tren Maya
“Se ha generado un problema serio, que sigue vigente: cada vez hay más fallas en el suministro de energía eléctrica. Las comunidades se quedan sin luz porque la demanda se concentra en las instalaciones del proyecto. Hay comunidades que pasan tres, cuatro días e incluso hasta una semana sin energía”, explica.
“Lo más grave es que se dijo que Calakmul sería un ejemplo en la región con el acueducto ‘López Mateos’, que resolvería la falta de agua. Se prometió incrementar el flujo con tubería nueva, pero hasta ahora sigue inconcluso, con tubería de mala calidad, muchas fugas y la gente continúa sin agua”, detalla.
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Rommel González también mencionó que en Calakmul, “si se hace un análisis comparativo, se observa que comunidades indígenas ubicadas a más de 30 ó 40 kilómetros de la zona arqueológica fueron reubicadas sin certeza jurídica, mientras que a las Fuerzas Armadas se les otorgaron escrituras en terrenos a una distancia menor, mediante expropiación, para la construcción de un hotel”.
“También existe un problema grave de inseguridad social. Lo que antes no se veía en Calakmul hoy ocurre con fuerza: secuestros, asesinatos y cobro de piso. Esto ha generado un clima de temor en las comunidades”, afirma.
Litigios del Cripx por el Tren Maya
Sobre los litigios que tienen vigentes, González Díaz agrega que estuvieron entre las primeras organizaciones que tienen una propuesta de amparo en contra de este megaproyecto, “que no nació de las comunidades, sino que fue concebido desde una lógica vertical, con una visión colonial: la idea de venir a ‘salvar’ a los pueblos indígenas mayas, supuestamente olvidados”.
Actualmente señala que llevan dos juicios en curso: el 1519/20 y el 2878/21, correspondientes a los tramos cinco y siete, en los que se han enfrentado a “chicanadas” que han alargado los procesos. Como ejemplo, sostiene que hace aproximadamente un mes les pidieron ratificar peritajes, los cuales se presentaron hace cuatro años. “Como si el juicio empezara de nuevo, con la intención de que, al final, la suspensión ya no proceda porque la obra está concluida”.
“No se nos ha concedido audiencia, ni incidental ni constitucional, bajo el argumento de que no se ha podido notificar a las instituciones de gobierno. Resulta contradictorio, porque la nueva ley permite notificaciones digitales, pero la jueza del Juzgado Primero de Distrito suspendió las audiencias argumentando que no se ha logrado la notificación física”, detalla.
¿Qué se puede hacer?
Finalmente, el entrevistado considera que “este tipo de proyectos deberían expropiarse para el pueblo. El sistema no debería estar en manos del Ejército ni del gobierno federal. En Panamá, por ejemplo, los pueblos originarios controlan su territorio terrestre y marítimo: cualquier turista o gobierno debe consultar y pedir permiso a las comunidades”.
“Aquí debería ser algo similar: el tren y cada estación tendrían que ser propiedad social de las comunidades, y nosotros decidir qué hacer, lo mismo con los hoteles. Las Fuerzas Armadas deberían encargarse de la seguridad, no de la economía… Somos pueblos creativos. Nuestros ancestros construyeron Uxmal, Edzná, Calakmul, y tenemos la capacidad de crear y desarrollar muchas cosas más”, afirma.
Numeralia del Tren Maya
🚆 Infraestructura y alcance
- Longitud total de la vía: 1,554 kilómetros en la Península de Yucatán, de Palenque (Chiapas) a Quintana Roo atravesando Tabasco, Campeche y Yucatán.
- Estaciones: 34 (20 principales y 14 paraderos).
- Número de trenes previstos: 42 unidades. Actualmente hay 20 en funcionamiento.
- Velocidad máxima: hasta 160 km/h en los tramos de pasajeros.
👥 Pasajeros y operación
- Inicio de operación comercial: 15 de diciembre de 2023.
- Total de pasajeros transportados: más de 1.4 millones de viajeros desde el inicio de operaciones hasta mediados de julio de 2025.
- Récord diario de pasajeros: 7,875 en un solo día (17 de noviembre de 2025).
💸 Ingresos y finanzas
- Ingresos generados por boletos y servicios (2024–2025): alrededor de 387 millones de pesos en enero–septiembre 2025.
- Ingresos totales estimados acumulados (fin 2025): aproximadamente 525 millones de pesos frente a 6,332 millones de costo operativo en dos años, según cálculos de El Financiero.
