El de Mario Lavagnino el domingo pasado en Progreso, fue un jonrón de esos que te dejan un recuerdo eterno, positivo, y de los que te van a señalar un descuido quizá por siempre. Pero, dicen, así es el béisbol.
Lavagnino se lo bateó a Línder Castro Arjona cuando el derecho estaba a un straic de culminar una obra monumental en la Liga “Naxón” Zapata de Invierno.
Había recetado 14 anestesias y los Tigres de Cuzamá ganaban 3-1 sobre los superlíderes Tiburones de Progreso. Perder hubiera sido catastrófico para el equipo que ganó 12 juegos en el rol regular, más dos en la primera ronda del pléiof.
“Se fue la pitcheada. Se fue. Tenía que ser bola y allí quedó. La prendió bien Lavagnino”, cuenta Línder, sobre ese batazo en el “Miguel Hidalgo” de Progreso, del que aún se sigue hablando. Y no era para menos: de estar a un straic de la derrota, Progreso empató con ese bombazo y luego ganó en 11 actos el primer duelo de la semifinal. Línder se fue sin decisión pese a una de las actuaciones más dominantes de la presente temporada.
“Fue una sensación de felicidad, agradecimiento, recompensa por el trabajo y sacrificio que en lo personal he hecho. Bendito béisbol”, dijo Lavagnino, conocido como “Toto”, en una charla unos días después.
Y fue un noveno episodio de drama. Porque Cuzamá tuvo todo para ganar. Abriendo la entrada, Enrique de la Madrid parecía tener todo para atrapar un faul en la primera base y la pelota cayó en el último momento. El bateador se embasó y aunque Línder sacó dos autes sin problemas, Lavagnino se vistió de héroe con ese palo que se fue tras la barda.
¿El destino?, preguntamos a Lavagnino.
“El destino y la suerte, son acontecimientos circunstanciales fuera de nuestro control. Lo que sucedió fue provocado por nosotros mismos, somos un buen grupo de jugadores, el domingo fui yo, el que viene puede ser otro”.
Línder quiere verlo como un borrón y cuenta nueva. “Fue un gran juego, un partidazo. Pero un descuido nos costó. Y ni modo. Es béisbol”, dice Castro, con amplia experiencia en Liga Mexicana. El derecho lanzó diez episodios completos con siete hits y cuatro bases. No sabe exactamente cuántos pitcheos hizo, pero calcula que fueron más de 150. “Espero recuperarme y sentirme listo por si necesitamos lanzar este domingo”.
Los Tiburones, confía su mánager José Caballero, esperan ir a Cuzamá a sellar su boleto a la final. “No nos salían las cosas. No podíamos batearle a Línder, ni hacer jugadas. Pero pasó lo de la novena entrada. Un error de fildeo, un descuido del pítcher. Y un gran triunfo”.— Gaspar Silveira Malaver
