América mereció algo más
Las lágrimas de rabia de Christian Cueva y de alivio de Neymar quedan como símbolo de una primera ronda que premió a algunos equipos latinoamericanos que no han jugado bien y castigó a otros que sí lo hicieron.
Las estadísticas dicen que Sudamérica colocó en los octavos de final a cuatro de sus cinco representantes y que la Concacaf dio un paso atrás al meter solo uno de tres, cuando hace cuatro años llegó con dos equipos a esa instancia.
Los números, sin embargo, muchas veces son engañosos. Porque ni Sudamérica estuvo tan bien ni la Concacaf estuvo tan mal.
De los cuatro equipos sudamericanos que avanzaron a los octavos de final, Uruguay es el único que lo hizo con solvencia, sin mostrar fisuras, ganando todos los puntos en juego y doblegando incluso al dueño de casa, Rusia, una empresa siempre difícil de lograr.
Brasil también ganó su grupo, aunque dejó algunas dudas. Su victoria 2-0 ante los ticos fue con goles en tiempo de descuento.
Eso sí, por lo menos sabe a lo que juega. Los argentinos no. El novelón albiceleste llegó a la segunda ronda con un equipo sin una identidad definida tras una agónica victoria 2-1 sobre Nigeria, después de ser humillado 3-0 por Croacia.
Brasil se topará con un México que es un misterio. Los mexicanos deslumbraron al tumbar a Alemania, pero un revés de 3-0 ante Suecia planteó interrogantes.
Colombia ocupó el primer lugar del Grupo H luego de un pésimo debut ante Japón, mientras que la eliminación de Perú fue probablemente la mayor injusticia de la fase inicial y la razón de las lágrimas de Cueva. El penal que falló en la derrota con Dinamarca pudo darles pase a “octavos”,— AP
