Los jugadores de los Leones levantan el trofeo de campeones de la Liga Mexicana de Béisbol

Corona melenuda

Bienvenido, cuarto campeonato. Bienvenidos, nuevo reto. La quinta estrella aparece en el horizonte.

Los Leones de Yucatán regresaron al trono de la Liga Mexicana de Béisbol doce años después de su último ascenso. Y tras vencer anoche 4-3 a los Sultanes de Monterrey en un dramático y decisivo Juego 7, comenzaron a mirar lo que viene.

“Gracias a todos porque este logró es de todos, del equipo, de sus seguidores. Mira esta afición cómo lo está disfrutado”, dijo Erick Arellano Hernández, uno de los propietarios de las fieras.

Poco antes los Leones recibieron la Copa Zaachila que los acredita como reyes del béisbol de la primavera. Lo lograron cuando Luis Juárez disparó un cuadrangular de dos carreras que volteó el marcador, con uno más se Sebastián Valle. Y también con un sencillo de Jesús Valdez en el acto inicial.

Pero para todo eso se requirió una labor de héroes desde la loma. Yoanner Negrín se creció como los grandes y casi alcanza seis actos, en una dura noche. Batalló en serio en el primer rollo, pero se las ingenió luego. Y los relevistas estuvieron grandes. Óscar Félix sacó un aut de oro ante un zurdo y Ándres Ávila cerró el sexto acto.

Para ganar un campeonato se requieren corazones igual que batazos y pitcheadas.

Ronald Belisario estaba descartado por una lesión y pidió la pelota. Una séptima entrada increíble. Subió entonces Chad Gaudin. Me recordó a José Vargas de aquellos memorables Leones de 2006. Y colgó un cero antes de tolerar una carrera en la novena. Pero un aut forzado muy cerrado en segunda selló todo. Y la gloria llegó.

El equipo construido para ganar desde tres años antes, finalmente lo logró. Pasamos hace horas la página en que celebramos la primera corona de los Leones en 1957, llegamos a la de 1984, cuando vencieron a los Indios de Ciudad Juárez en seis juegos en este mismo escenario, y la de 2006 con el morable jonrón de Jesse Castillo. La gloria de todo un pueblo. La perfecta amalgama que se conjuga para alcanzar cosas grandes. Hay historias y más historias. Ellos no solamente quieren una corona. Quieren sentar raíces y crear una dinástica época. Bienvenidos al campeonato, a la cuarta estrella. Les queda, nos queda a todos, un reto mucho mayor. Y sí se puede, siempre que se quiera.— Gaspar Silveira Malaver

 

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