Las Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud (IAAS) son una realidad común en los hospitales de todo el mundo. Aunque existen manuales y programas específicos para prevenirlas, ningún centro hospitalario está exento de que ocurran, dada la naturaleza de los microorganismos que habitan en estos entornos.

Así lo explica el doctor Juan Carlos Ortiz Ballesteros, maestro en Salud Pública, quien detalla que cuando una persona enferma ingresa a un hospital, su organismo está enfocado en combatir el padecimiento que motivó la hospitalización, lo que lo deja vulnerable a microorganismos que en condiciones normales no causarían una infección.

“Los pacientes hospitalizados pueden desarrollar una infección durante su estancia o incluso después del egreso, debido a su estado de vulnerabilidad”, señala el especialista.

Agrega que el riesgo depende en gran medida de cada persona: mientras mejor controlados estén los padecimientos crónicos de base —como la hipertensión o la diabetes—, menor será la probabilidad de contraer una infección. A la inversa, el descontrol de estas enfermedades facilita la adquisición de una IAAS.

El doctor Ortiz Ballesteros ilustra la situación con un ejemplo cotidiano: incluso ir a comer al mercado conlleva un riesgo, pues si el comensal no se lava las manos puede contraer una infección gastrointestinal. En el caso de las IAAS, el riesgo se presenta cuando la persona acude a recibir atención médica.

“Generalmente, la infección se adquiere dentro del hospital porque el paciente permanece ahí dos, tres, cuatro, cinco días o más. Una IAAS suele manifestarse a partir del tercer o cuarto día de estancia, lo que confirma que fue contraída en ese entorno”, precisa.

El especialista subraya que los hospitales cuentan con programas de prevención, detección oportuna y tratamiento de infecciones, orientados a garantizar la seguridad y la calidad en la atención al paciente. En estos programas participa todo el personal, desde quienes realizan la limpieza y preparan los alimentos, hasta quienes trasladan a los pacientes para estudios, así como médicos y enfermeras.

Qué causan las IAAS o infecciones hospitalarias

Indica que las IAAS pueden ser causadas por diversas bacterias o incluso hongos, y que los pacientes son especialmente vulnerables cuando su organismo ya enfrenta otra enfermedad, como una neumonía o una insuficiencia cardíaca. Las infecciones más frecuentes en el ámbito hospitalario son: las del torrente sanguíneo, asociadas al uso de catéter venoso central; las de vías respiratorias, vinculadas a la ventilación mecánica; las relacionadas con el uso de la sonda Foley o sonda urinaria, y las infecciones de sitio quirúrgico, que pueden presentarse dentro o fuera del área intervenida.

El doctor Ortiz Ballesteros advierte que no existe un porcentaje preciso de casos de IAAS, ya que este varía según las características de cada hospital: la disponibilidad de insumos para la higiene de manos, el material para curaciones, la capacitación del personal y la proporción entre pacientes y trabajadores de la salud.

“Una enfermera que debería atender a tres o cuatro pacientes, a veces tiene que hacerse cargo de ocho a doce. Esa sobrecarga de trabajo impide que los procedimientos se realicen con el cuidado necesario y eleva el riesgo de infecciones”, señala.

No obstante, considera que un sistema inmunitario en buen estado reduce considerablemente ese riesgo. Los pacientes con alguna enfermedad o que toman medicamentos inmunosupresores son más susceptibles a contraer infecciones. Por ello, el riesgo de una IAAS está presente en todos los hospitalizados, aunque en distinto grado.

Otro factor a considerar es la resistencia bacteriana: en el entorno hospitalario, algunas bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos, lo que hace indispensable seguir protocolos estrictos de higiene, desinfección de áreas e higiene de manos del personal.

El especialista también llama la atención sobre el papel de los visitantes. “A veces son las visitas quienes introducen infecciones al hospital. Los hospitales tienen programas de prevención y control, pero algunos visitantes no respetan las normas y ponen en riesgo a los pacientes”, afirma. Entre las medidas que deben cumplirse están la restricción de entrada a niños pequeños —quienes pueden ser transmisores de enfermedades como el sarampión— y la prohibición de introducir alimentos y bebidas del exterior, que pueden ser vehículo de bacterias.

Las áreas de mayor exigencia en materia de limpieza y desinfección son las unidades de terapia intensiva, los cuneros y los quirófanos, donde se realizan procedimientos de alto riesgo como la colocación de catéteres venosos centrales, la intubación para ventilación mecánica y la administración de anestesia. En estas zonas, además, se utilizan antisépticos con acción residual que continúan eliminando bacterias durante un período prolongado tras su aplicación.

Respecto al lugar número 13 que ocupa Yucatán a nivel nacional en casos de IAAS, el doctor Ortiz Ballesteros considera que es una posición favorable. Explica que en epidemiología se maneja la tasa de infecciones por egresos hospitalarios, un indicador que permite evaluar con precisión el desempeño de cada hospital en este rubro.

Finalmente, el especialista hace un llamado a la tranquilidad: “No hay que tener miedo de ir al hospital cuando se necesita. Si bien existe un riesgo, el personal médico hará todo lo posible para prevenirlo, y buscará que el paciente permanezca el menor tiempo necesario. Una vez estable, el alta médica permite continuar el tratamiento en casa, donde el riesgo de infección por microorganismos es significativamente menor”.