Carlos Albornoz es una muestra de la “sangre nueva”
Ver al campeón defensor y al principal aspirante a la corona en medio de seis poderosos rivales cubanos en la misma fila de tableros era como pensar en nadar en solitario en aguas infestadas por tiburones.
No pudo hacer mucho el Gran Maestro peruano Emilio Córdova y bajó del trono del Torneo Internacional de Ajedrez “GM Carlos Torre Repetto, In Memóriam”.
Tampoco sirvió el esfuerzo del GM holandés Bok Benjamin, el jugador de más alto ratting en la edición XXX del evento. Y pues muerto el rey, nació un nuevo rey.
Desde ayer, Carlos Daniel Albornoz Cabrera reina en el evento ajedrecista más importante de América Latina. El suyo, obtenido en el sistema de desempate luego de una novena ronda de empates y resultados digamos a modo, representa historia para él y el “Torre”.
Para Albornoz, porque se convirtió en el más joven monarca del evento y, con una combinación de resultados positivos, alcanzó la norma que necesitaba para subir al Olimpo del deporte ciencia: es Gran Maestro.
“Lograrlo aquí (la norma) en este torneo tan importante en nivel resulta muy valioso. Y ganar el torneo, que tanto gusta a los jugadores de mi país, me honra”, dijo Albornoz.
Sangre nueva
Para el “Torre”, ver coronarse a un jugador de 17 años es abrirse a nuevos canales. La mayoría del “Top Ten” no supera los 25 años. Otrora torneo en que los genios eran mayores o veteranos, el “Torre” fue cambiando su discurso.
Lo que sigue vigente es el ajedrez en sí. Cientos de jugadores se rompieron la cabeza meditando en busca de la supremacía. La logró Albornoz, sumando igual 7 con Lelys Martínez Duany y Yuri González Vidal, compatriotas suyos, y el ucraniano Evgeny Shtembulial.
Del quinto al trece, todos con 6.5, con cinco isleños en ese tramo. Imposible que no fuera de la armada cubana el nuevo monarca. Córdova y Benjamin lo vivieron en carne propia.— GASPAR SILVEIRA
