Foto: Megamedia

La temporada en la Mérida va por un cierre grande

Los grandes logros de la Fiesta se logran con ayuda de todos.

Construimos con base lo que el empresario monta, en lo que el ganadero manda desde su dehesa y el torero, pie firme, pone en cada paso que da, en cada lance que borda. Sin ti yo no soy nadie ni él es nada. Así, vamos adelante. Lo que se logró en cinco corridas en la Plaza Mérida en la actual temporada nos permite sensaciones que lo único a lo que lo que nos debe llevar es a trabajar con constancia. Que vigile la autoridad, pero que sea flexible dentro de los límites. Porque el aficionado también es parte fundamental de esto que llamamos tauromaquia.

Y pues a esperar un buen cierre en la Mérida para el 8 de marzo con el cartel que encabezará Pablo Hermoso de Mendoza.

De otro lado, les diremos que a Joselito Adame le consideraron triunfador de la Temporada Grande en la Plaza México. Del lado de los toreros de casa, Joselito y José Mauricio fueron lo mejor. De los extranjeros, sin duda, Antonio Ferrera.

Este Ferrera, literal, se va a otros niveles cuando se pone a torear. Y aquí, platicaba ayer con la aficionada y comunicadora Gloria Montero, que es cuando el torero se pierde, se entrega tanto, que deja de sentir miedo y peligro. La dura cornada del domingo en Bogotá fue esa lectura: estaba como hipnotizado el extremeño. Y en la salida de un remate, el toro le prendió.

Pero, fuera de eso, quizá el mayor aporte de un torero sea construir lo que quiere ser. Y ser feliz toreando puso a Ferrera en un sitio donde llegan pocos, como aquella tarde en que Uriel Moreno “El Zapata”, apaleado, escribió su epopeya en la Mérida con la plaza hecha un manicomio.

Todos se entregan en algún momento. De eso se trata. Sumar sangre, sudor y lágrimas. La Fiesta es así.

Nos saludamos el próximo jueves.

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