Una pareja argentina llora la muerte de Diego

Argentina y el mundo del fútbol le lloran a uno de sus máximos exponentes, mismo que marcó a más de una generación

“Maradona ha perdido su identidad desde hace tiempo y cada vez va peor (…) Si Maradona deja de vivir como un barrilete, que si voy o no voy, puede ser la figura del Mundial”, dijo César Luis Menotti en una entrevista previa a la Copa del Mundo de México 1986.

Víctor Hugo Morales narró desde el Estadio Azteca el mejor gol en la historia de los Mundiales — y posiblemente de la historia del fútbol — en cuartos de final, un gol en el que Maradona se quitó a medio equipo inglés, después de haber protagonizado la famosa “Mano de Dios”, el 1-0 que le hizo con la mano al arquero Peter Shilton,

“Barrilete cósmico… ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina?”, remató el periodista después de la iconica narración del segundo tanto de la Albiceleste, que labró el camino para después ser campeona del mundo.

Así era Maradona, el que “te pintaba” la cara y respondía en la cancha, el que era un líder cuando enfilaba y tomaba la pelota.

Y así Argentina se ha quedado huérfana.

Un paro cardíaco acabó con la vida del futbolista que logró que el país sudamericano fuera sinónimo de su apellido para el mundo.

Sentado junto a su esposa y su bebé en cochecito sobre uno de los accesos al estadio de Boca, Mariano Jeijer contó que “mi viejo (padre) me decía que cuando pasa la historia que te agarre en la calle, no quería quedarme en mi casa solo y triste. Era un día para estar con otros que también lo sientan. Diego es como un símbolo de la argentinidad, alguien que nos hizo muy felices”.

Como la gran mayoría de los argentinos, el hombre justifica su devoción por Maradona en los dos goles que le convirtió a Inglaterra en el Mundial de México 1986, que ganaría Argentina.

“El momento más feliz fue el primer gol a los ingleses, yo tenía 12 años. Lo grité como loco, el segundo ni me acuerdo. Le estábamos haciendo un gol a los ingleses y cuando me enteré que fue con la mano lo grité más”, rememoró sobre aquel tanto que pasó a la posteridad como “La mano de Dios”.

Con el doblete de Maradona, la victoria 2-1 por los cuartos de final de la Copa del Mundo fue tomada por los argentinos como una revancha de la derrota que sufrieron en 1982 ante Gran Bretaña en la guerra por las islas Malvinas, a las que los ingleses llaman Falklands.

El segundo gol, tras eludir a varios rivales, fue elegido como el mejor en la historia de los mundiales.

“Diego era todo para nosotros, era como un papá y nosotros como sus hijos”, lamentó con la voz quebrada Patricia Sánchez, acompañada por su pequeño hijo Ángel, vestido con la casaca azul y amarilla de Boca, club donde Maradona jugó en 1981 antes de ir a Barcelona y luego regresó para retirarse en 1997.

“El Diego de la gente”

No había lágrimas en Villa Fiorito, una barriada pobre situada en un suburbio al sur de Buenos Aires donde Maradona se crió y empezó a jugar al fútbol en un “potrero”, como se apoda a las canchas de fútbol de barro.

“Olé, olé, Diego, Diego”, cantaban los vecinos apostados frente a una humilde casa de ladrillos y techo de chapa sobre la calle Azamor, donde vivió el emblemático Diez hasta que Argentinos le compró una vivienda de más categoría. “El Diego es lo más grande, el orgullo nacional”, repetían.

“Se nos quitó el hambre a todos y nos vinimos para acá”, relató la joven Mariela Córdoba tras enterarse de la muerte de Maradona al mediodía. “Vinimos a ayudar con el mural porque somos los vecinos de la vida Maradona. La gente acá estaba muy orgullosa, decir que acá vivió Maradona”.

En el estadio de Gimnasia La Plata, donde Maradona había asumido como entrenador en septiembre de 2019, varios hinchas lo lloraban desconsolados en las tribunas. En esa cancha además hizo su última aparición pública para dirigir al equipo el 30 de octubre pasado, cuando cumplió los 60 años.

“Nos quedamos con esa sonrisa, y el escudo más hermoso en tu pecho. Vivimos un cuento inolvidable”, expresó el club en su Twitter.

Incredulidad mundial

Estas solo fue unas de las miles de muestras de afecto que tuvo Diego después de la noticia, una que no dejó a las redes sociales indiferentes.

“Un día muy triste para todos los argentinos y para el fútbol. Nos deja pero no se va, porque el Diego es eterno”, escribió Lionel Messi, el jugador argentino que por su calidad fue consagrado como el sucesor de Maradona, en su cuenta de Instagram. “Me quedo con todos los momentos lindos vividos con él y quería aprovechar para enviarle el pésame a toda su familia y amigos. QEPD”.

El más acalorado debate en torno de quién ha sido el mejor futbolista de la historia ha sido el que involucró a Diego Maradona y Pelé.

El brasileño dejó atrás alguna rencilla y despidió al que consideraba su amigo.

“¡Qué noticia tan triste!”, manifestó Pelé, de 80 años. “Yo perdí a un gran amigo y el mundo perdió a una leyenda. Todavía queda mucho por decir pero, por ahora, que Dios dé fuerza a sus familiares. Un día, espero que podamos jugar juntos en el Cielo”.

Jorge Valdano, compañero de Diego en el Mundial del 86, intentó hablar del deceso durante un enlace en vivo mientras comentaba un partido de la Liga de Campeones.

Lo intentó… y no pudo.

Al argentino se le quebró la voz y no pudo terminar con lo que decía.

Así un sin número de personas, del mundo del fútbol, del espectáculo, de las artes y de la política.— AGENCIAS

 

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