Dr. Luis Quintal Chacón
¿Qué es la cruzazuleada?
Aunque la palabra cruzazulear no existe todavía en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, ya ha sido considerada en estudio para su inclusión por su observatorio de palabras como un neologismo, debido a que se ha puesto de moda entre los hispanohablantes mexicanos y el periodismo deportivo para aludir a la acción de perder un partido luego de tener la victoria prácticamente asegurada. Es importante señalar que la presencia de un término en este observatorio no implica que la RAE acepte su uso, para ello tendría que emplearse constantemente y de manera generalizada entre los hispanohablantes de este país o de una región en particular.
Para los aficionados del Cruz Azul, sin embargo, constituye un fuerte impacto psicológico debido al sufrimiento que experimentan tanto por la frustración y el dolor de la derrota de su equipo de una forma tan absurda e inexplicable, como por las burlas que reciben, las cuales son más fuertes aún que las derrotas de los seguidores de otros equipos, ya que las suyas tienen la particularidad de ser en condiciones consideradas como francamente ridículas.
¿Cómo se manifiesta en la cancha?
Tal como describe el observatorio de la RAE, se manifiesta en la acción de perder un partido luego de tener la victoria prácticamente asegurada, en el caso de la más reciente el Cruz Azul fue eliminado luego de tener el primer partido con ventaja de 4-0.
Psicología de la cruzazuleda y sus fases
Los jugadores se han implantado lo que en Psicoterapia Cognitivo Conductual recibe el nombre de Pensamientos Automáticos y Creencias, esto fue llevado al cabo al recordar las cruzazuleadas anteriores, las burlas, los memes, recordar sus errores pasados en la cancha, etc. Dichos pensamientos y creencias ya están férreamente vinculados a emociones negativas, siendo esquemas y patrones que aguardan de algún elemento detonador como un error propio o un acierto del rival o el peso del reloj o el marcador, constituyendo un poderoso estresor que provoca tensión muscular, pérdida de la concentración y que el sistema límbico del cerebro entre en una especie de alarma que causa la ruptura de los patrones aprendidos como lo es la coordinación psicomotriz fina o sea sus habilidades futbolísticas entrenadas, este estado de inseguridad aumenta las fallas en la cancha, que a su vez aumentan la tensión produciéndose un círculo vicioso.
Las fases psicológicas son las siguientes:
Fase 1
El shock de recibir o fallar un gol que genera una crisis de identidad cambiando de un estado anímico positivo de confianza en ganar al temor irracional de sentir que se repetirá nuevamente la cruzazuleada, lo que los predispone al sufrimiento emocional.
Fase 2
Los repetidos intentos fallidos por meter un gol o evitar que les metan gol hace que la autoestima se resienta, se siente culpa y fracaso que se va contagiando en todo el equipo produciendo descoordinación y fallas recurrentes.
Fase 3
El Síndrome de Indefensión Aprendida, que es la fase cuando se llega a la pasividad ante el dolor de recibir un gol, ante los gritos del entrenador o el público, surge producto de la acumulación de frustraciones que agotan sus recursos psicológicos ya que ha aprendido que haga lo que haga no podrá evitar la inminente cruzazuleada, así mientras se encuentra como paralizado rendido y sin luchar, al mismo tiempo sufren los siguientes cambios: Desánimo, desesperación, ansiedad, desmotivación, agresividad contra sí mismo o sus compañeros, frustración y sensación de impotencia.
Lo anterior no solo influye en los errores del equipo y aumento de las oportunidades del rival ante la poca resistencia, sino que se ha vuelto una especie de sangre en un mar con tiburones ya que los rivales conscientes del fenómeno psicológico que atraviesa el rival no solo hace que sean percibidos como un equipo débil, sino que aumenta su combatividad ya que lo que ellos también consideran como una realidad inminente “la cruzazuleada” se les presenta como un punto de inflexión y una gran oportunidad de aumentar su protagonismo.
Mañana continuaremos con la terapia para el duelo de los cruzazulinos. Cambiar de equipo es una opción.— Mérida, Yucatán
