José Juan Aguilar, con dos outs en la novena, le rompe el sin hit ni carrera
El bendito béisbol nos puso ayer a un strike de presenciar algo más que una joya de pitcheo. Invariablemente de que si el que la va o no a lograr sea parte del equipo rival, los aficionados paladearon el momento.
Pero así es esto. Y David Reyes se quedó a un mísero strike, a uno solo, de labrar el primer sin hit ni carrera en contra de los Leones desde 1982, cuando José Juan Aguilar bateó sencillo al prado central colocando el único número que no fue cero en la pizarra para los Leones. El Águila de Veracruz ganó el emotivo partido 2-0, llevándose la serie, y la gran mayoría de los aficionados despidió a Reyes con ovaciones, reconociendo la labor de un esforzado serpentinero de 31 años que ya tiene experiencia en Grandes Ligas.
Diría una de las frases legendarias de otro hombre leyenda, el “Mago” Septién: “Las grandes tragedias se escriben con dos outs”. Cerca estuvo de pasar.
Luego de la titánica labor de Reyes ante un equipo de ofensiva anémica, la novena entrada fue estrujante. Del tipo de esos que te hacen amar más a este deporte. Reyes sacó sin problemas los primeros dos tercios y puso a Norberto Obeso en dos straics antes de firmarle pasaporte. Fue un turno que consumió más al derecho del Águila. Y contra “JJ”, también llegó al fondo. Estuvo a un pitcheo bueno de hacer historia, pero ya hemos hablado de las nuevas estrategias del béisbol y el campo lo movieron. Al torpedero lo mandaron cargado a la tercera base y el batazo de Aguilar apenas salió hacia ese lado. No existen los hubieras, pero si Héctor Mora, el short, estuviera en su lugar, otra cosa les hubiéramos escrito. Cientos de teléfonos estaban prestos a captar la historia, y grabamos no el sin hit ni carrera, sino cómo se puso fin a una obra que escribió Reyes. Miles vimos de pie los turnos de Obeso y de Aguilar esperando la rubrica a la gema de pitcheo.
Y con dos en base, llegó Alex Liddi a la caja, pero a la primera pitcheada se fue con rodado a la antesala para poner fin al partido.
Los dramas así ocurren. Los hombres de leyenda están tocados por la varita mágica. Y tal vez Reyes no llegó a ese regalo divino, como a Dylan Unsworth, del mismo Águila, que esta campaña ya tuvo un doble cero ante los Diablos Rojos, el único hasta el momento en la LMB.
Los Leones, con toda pena diremos, anoche no le ganaban a nadie. Están llenos de un pitcheo que a veces llega a cotas altísimas, pero en bateo, es un llanto. Los expertos dicen que el juego es en gran parte pitcheo, pero si lanzas una joya como la de Logan Ondrusek (una carrera en la cuarta, otra en la séptima y siete hits aislados) mereces ganar.
No puedes ganar un partido bateando bien y perdiendo dos bateando nada. No hay el click en la ofensiva que haga contacto en todos. Quizá digan lo contrario, y no se pone en duda el trabajo del equipo en aras a mejorar, pero falta liderazgo, un referente, o un “caballo” como decimos en el béisbol.
Los jarochos sí lo tuvieron. Ayer Yasiel Puig tuvo su primer y único hit de la serie, pero otra vez Jesús Valdez puso la pelota donde quiso en la praderas del Kukulcán. Conectó tres dobletes el “Cacao”, el primero para remolcar al “Caballo loco” en la cuarta. Insistimos: si Puig no batea y solo juega por jugar, los demás lo hacen por él.
Volviendo a Reyes, cerró su labor con 124 pitcheos (74 straics), una cifra que es una verdadera hazaña en estos tiempos de un béisbol que sabe raro. Tres bases y seis ponches completaron su brillante actuación.
Los Leones no reciben un sin hit ni carrera en el Kukulcán desde aquella “joya de dos días” del venezolano Jesús Hernáiz, de los Azules de Coatzacoalcos, en la campaña inaugural del estadio de 1982. Esa noche, don Rodrigo Rodríguez Berzunza, el reconocido y laureado anotador oficial, dio como hit un batazo que fue dudoso, pero rectificó, dentro de la regla del béisbol, y al día siguiente cargó error al tercera base, dando la gema de doble cero al serpentinero venezolano.- Gaspar Silveira Malaver
