Foto: Megamedia

Batalla típica de los clásicos entre Diablos y Tigres

Banderolas de los Tigres por el lado de tercera; aficionados con jersey de los Diablos por el lado de primera. Y fanáticos bengalíes y escarlatas mezclados entre otros espectadores yucatecos que llegaron al Parque Kukulcán para ser testigos de una batalla histórica.

Los rivales que nacieron en Ciudad de México, donde también crearon la famosa “Guerra Civil”, aterrizaron en Mérida para enfrentarse por primera vez en esta plaza, que es la séptima sede de estos encuentros que son todo un clásico en el deporte mexicano. Los Diablos ganaron 9-0 en un festín de batazos grandes.

El acento de barrio del centro del país se dejó escuchar a cada rato. Imagínese el “Vamos Diablos” a todo pulmón. Incluso, durante la lluvia que cayó en gran parte de este primer duelo de tres programados para el Kukulcán como sede temporal de los Tigres.

Los Diablos se dieron un banquete ofensivo, como si jugaran en cualquiera de sus sedes anteriores, donde vuela la pelota. El mítico Parque del Seguro Social, el Foro Sol, el “Fray Nano” y el reciente “Alfredo Harp Helú”. También voló la pelota en el Hermanos Serdán de Puebla, que fue sede de los Tigres de la Angelópolis, y ni se diga en el “Beto Ávila” de Cancún, la casa actual de los bengalíes, que está siendo remozada.

Gracias a ello, me dijo un aficionado de los Leones, se pudo ver a los Diablos Rojos esta temporada. El rol de juegos, raramente confeccionado, no los trajo en la campaña regular, que hizo ver a cada rato a Olmecas, Piratas y Tigres. Fue un buen “break” para todos.

Pues se vio un béisbol distinto, en ese punto. Y los aficionados, tigres, diablos o melenudos, lo disfrutaron, incluso cuando se encendieron los ánimos por el segundo pelotazo al diablo Carlos de León, justo después de uno de los jonrones escarlatas. Las bancas se vaciaron y hubo advertencia de los umpires. Ya imaginará usted los gritos de los fanáticos capitalinos.

El toque yucateco fue el gourmet del Kukulcán: piedras y polcanes infaltables en las grandes citas. La porra melenuda apareció con rayas para ser tigre por tres días, sin ahogar el explosivo ataque pingo que encabezó Japhet Amador con par de jonrones, y otro más de Emmanuel Ávila para apoyar a Luis Iván Rodríguez, quien lanzo para dos hits en siete episodios.— Gaspar Silveira

 

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